Investigación y comunidad

“Nuestra diversidad nos debería llevar a un mejor futuro”

La arqueóloga Denise Pozzi-Escot dialogó acerca de su experiencia en proyectos de investigación y conservación del patrimonio arqueológico en Perú, la influencia del turismo en sitios históricos y la relevancia del patrimonio para la historia e identidad de los pueblos.

 

Denise Pozzi-Escot es una arqueóloga peruana que se ha desempeñado como docente en distintas universidades y como investigadora del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) en Lima (Perú). Fue directora del Proyecto Arqueológico Huaca Malena, también en Lima. Es miembro del Comité Peruano del Consejo Internacional de Museos (ICOM) del que ha ocupado la Secretaría General. Es codirectora del Proyecto Perú-Sur, de la Misión Arqueológica Francesa en el Perú y es consultora de la Dirección de Educación, Cultura y Deporte del Ministerio de Educación. Cuenta con amplia experiencia en la dirección y ejecución de proyectos de investigación y conservación del patrimonio arqueológico y participó como ponente y como organizadora en numerosos eventos científicos relacionados al patrimonio arqueológico. Desde 2008 trabaja en la conservación de los principales edificios del santuario arqueológico de Pachacamac y actualmente es directora del Museo del Sitio de Pachacámac (MSPAC). En el contexto del primer Simposio Internacional sobre Patrimonio Cultural y Comunidad Local llevado a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, Pozzi-Escot habló con Radio Universidad acerca de su conferencia “Transformando vidas: un ejemplo de apropiación del patrimonio en el museo de Pachacamac, Perú”.

¿De qué se trata la transformación de vidas en la apropiación del patrimonio?

En nuestro caso, en el Museo de Pachacamac, hemos trabajado con un grupo de mujeres. Después de cuatro años de trabajo, ellas ya son una asociación civil sin fines de lucro que produce artesanías con identidad. Una identidad que está relacionada al sitio arqueológico. Como asociación civil ellas pagan impuestos y tienen una ganancia que se origina a través de una apropiación del patrimonio. Todo este proceso les ha permitido apropiarse del sitio de su patrimonio y a través de eso conseguir mejoras en la calidad de vida. Y no hay que olvidarse que la comunidad del entorno es una comunidad de escasos recursos. No llegan a ser villas miserias pero en su origen eran asentamientos bastante precarios. Ahora, después de 20 años de ocupar esta zona, ya son casas de material noble y ya comienza a gestarse una comunidad no tan desfavorecida. Sin embargo, esta apropiación del patrimonio les ha dado a un grupo de mujeres un empoderamiento especial. El sitio arqueológico, además, les permite tener una ganancia económica y mejorar una situación que en Perú es bastante precaria.

¿Qué significa que el sitio sea patrimonio mundial?

En realidad nosotros somos patrimonio mundial por ser cabeza de ruta del Qhapaq Ñan. En 2014 el Qhapaq Ñan, a nivel andino, fue declarado patrimonio cultural de la humanidad. Estamos trabajando también para intentar ser declarados como sitio porque Pachacamac se lo merece. Eso implica cumplir con una serie de requisitos ante la UNESCO. Pero también permitiría, en cierta manera, atraer más turistas y plantearnos estrategias que deberían repercutir en mejoras hacia la comunidad.

¿Cómo se conjuga el proteger y fomentar el patrimonio y los sitios históricos arqueológicos con el turismo que a veces puede transformarse en algo invasivo?

Es todo un tema que justamente estamos discutiendo: cuál es el rol que cumple el turismo, cuáles son las posibilidades de trabajar en conjunto arqueología y turismo... Porque las exigencias del turismo en muchos casos afectan el sitio. Por ejemplo, el recorrido del santuario son más o menos 3 km y el acceso al Templo del Sol es una subida muy en pendiente que para los turistas es bastante dura y hemos logrado cerrar un acceso vehicular… Ha sido una batalla dura contra las agencias de turismo pero lo que nosotros estamos proponiendo es que se llegue al sitio como se llegaba originalmente, como un peregrino que llegaba y cuidaba el sitio. Entonces hay que lidiar con las agencias y con los productos turísticos que venden porque ellos venden paquetes y muchas veces el turista también se lleva una imagen equivocada de lo que es el sitio. Por eso estamos proponiendo productos dentro del museo como, por ejemplo, que el turista llegue y pueda controlar la temperatura. Eso hace que el turista se quede unos minutos más dentro del museo. Entonces, el producto turístico que vende la agencia va a tener que incluir un tiempo más de visita en el museo y no sólo llegar a ver unas pocas piezas. Es una relación de amor y odio que está tratando de encontrar un equilibrio en la visita a los sitios arqueológicos.

¿Qué es Pachacamac?

El santuario arqueológico de Pachacamac está ubicado al sur de Lima y tiene 465 hectáreas. Es una ciudad construida en adobe y piedra, por lo tanto su protección es muy difícil. Hay aproximadamente 50 edificios dentro del área considerada monumental y existe una zona que es en realidad una pampa, el área que tiene más presión social para ser ocupada hoy en día legalmente. En Pachacamac hay una historia de aproximadamente mil años que llegó a su apogeo con la llegada de los Incas a esa zona alrededor del año 1450. Llegaron los Incas y se apropiaron de la deidad local que era justamente la deidad Ichma. Era tan importante que los Incas cuando se apropiaron de ella construyeron el Templo del Sol a la deidad solar en un punto más alto. A Pachacamac llegaban peregrinos de toda la región andina, esa es la importancia del sitio. Es un lugar de encuentro para las diferentes comunidades del Perú pre-hispánico, por eso la idea es preservar este sitio pero es muy difícil… Por eso es que la participación de la comunidad es fundamental. Tenemos mil años de historia, arquitectura en barro y piedra difícil de conservar y mucho más de 50 edificios expuestos que hay que trabajar para su preservación.

¿Con qué recursos se trabaja en un lugar de estas características?

Hay un decreto ley que dice que de los recursos que pague el turista por visitar Camino Inca, un porcentaje va a la conservación de los sitios asociados al camino. Entonces es un presupuesto del Ministerio de Cultura del proyecto Qhapaq Ñan que inyecta fondos cada año a Pachacamac. Somos alrededor de 80 personas, somos 13 arqueólogos, hay una arquitecta… Somos pocos pero tratamos de hacer lo que podemos y a pesar de eso tenemos un recurso mayor que en otros sitios.

dpePozzi-Escot es directora del Museo del Sitio de Pachacámac, a 50 kilómetros de Lima./ Foto: Ministerio de Cultura de Perú.

¿Cómo es la relación con el Estado?, ¿De qué manera atienden o no a sus propuestas y requerimientos?

En Perú el problema es que si el proyecto es exitoso te dejan de lado, si algo funciona bien ya no se ocupan de eso. Las políticas se están trabajando ahora. Es un problema, además, que dependemos de los vaivenes políticos. Nosotros no tenemos carrera administrativa ni de investigación. Tenemos contratos puntuales de un mes, dos meses. Entonces es muy difícil hacer programaciones a largo plazo. Pero así funciona porque la cultura todavía no tiene el lugar que debería tener. Hablamos de las industrias culturales, los sitios arqueológicos son sitios potenciales económicamente si son bien trabajados. Pero tenemos muy poco presupuesto en cultura en Perú, el 0.01 del presupuesto general está destinado a cultura y en cuanto a las políticas todavía no estamos discutiendo con los diferentes actores y con los directamente involucrados en el manejo de los sitios. Tenemos un serio problema de financiamiento y gracias a éste proyecto estamos saldando de alguna manera la situación.

¿Cuál es el desafío que avisorás en los próximos años para este tipo de emplazamientos en Perú y en Latinoamérica?

Estos sitios son nuestra historia y nos permiten tener una identidad. Estamos en un período donde la violencia nos está ganando día a día. Estos jóvenes que no tienen identidad, que no saben quiénes son, se comienzan a transformar en una sociedad donde es muy difícil el día a día. Nosotros, desde el patrimonio, tenemos un rol fundamental en relación a quiénes somos y a dónde nos vamos a proyectar. Para eso la investigación, la conservación y la comunidad tenemos que pensar en proyectos a futuro que nos permitan una mejora en nuestra calidad de vida. Resolver problemas educativos… Para el caso de Argentina creo que la escuela pública funciona bien pero en Perú la escuela pública no funciona bien. Entonces hay que pensar desde el patrimonio cómo los museos y los sitios están generando espacios donde la gente pueda pensar en un futuro mejor. Ahora, por ejemplo en Perú, tenemos un programa de museos abiertos donde los primeros domingos de cada mes la entrada es gratuita. Esta visita al museo también va acompañada con una serie de actividades culturales para que la gente vaya, conozca su historia y que se pueda apropiar de esto. Nosotros a través de la cultura podemos mejorar nuestras sociedades conociendo los problemas que se nos plantean. Si todos somos conscientes de la importancia del patrimonio creo que podemos tener una mejor visión a futuro para poder ser más tolerantes unos con otros. Nuestra diversidad nos debería llevar a un mejor futuro en vez de estar enfrentándonos y destruyendo nuestros patrimonios, nuestra historia y nuestra identidad.

¿Qué reflexión podes hacer sobre los procesos políticos y sociales que se están dando en América Latina?

Es algo que duele mucho porque en mi generación teníamos algunos sueños. Nosotros no pensábamos en lo individual, siempre éramos el colectivo. Ahora toma mucha fuerza lo individual. Entonces creo que estamos retrocediendo porque cada uno se mira a sí mismo. Por eso, la esperanza son estos jóvenes que tienen que tener la memoria de cómo nos fue y qué pasó para que eso no se vuelva a repetir. Si encapsulamos lo que pasó para que nadie sepa, estamos retrocediendo en vez de avanzar colectivamente para un futuro mejor para todos. A diferencia de lo que pasa en Europa, nos estamos encerrando y tratando de anular cualquier esfuerzo en común que implique conocer y defender nuestros derechos colectivos. Tenemos que ir avanzando con todo lo que estamos aprendiendo y viviendo.

 

Entrevista realizada por Radio Universidad 90.1