Educación pública

“El recorte en el presupuesto afecta directamente el funcionamiento de la universidad”

Gabriela Gamberini, decana de la Facultad de Ciencias Sociales (UNICEN), expresó su preocupación por el impacto que provoca la reducción del presupuesto en el funcionamiento de la universidad. Destacó, además, la importancia de instalar el tema en la agenda pública.

 

A partir de la reasignación de fondos que estaban asignados a la universidad pública, se redujo el presupuesto que había sido aprobado para este año en el Congreso. “No puede haber retrocesos en las políticas vinculadas con la educación pública”, afirmó la licenciada Gamberini en diálogo con Radio Universidad. También explicó que la preocupación por los recortes presupuestarios permanece vigente desde el año pasado. Desde las facultades, ya se debate sobre cómo administrar los recursos para poder continuar con las actividades que se están desarrollando y sobre la necesidad de que esta situación se dé a conocer. “Es necesario que esta problemática se haga pública y que la lucha se lleve a cabo tanto al interior de los espacios de la universidad como por fuera”, subrayó la decana.

¿Cómo está conformado el presupuesto universitario?

En el presupuesto universitario existen dos ítems. Uno tiene que ver con el presupuesto destinado al salario docente, que ocupa en la universidad argentina alrededor del 90%. El restante 10% se incorpora en el marco de una línea que se llama “planilla B”, la cual tiene que ver con el presupuesto asignado a otros gastos. Como ese presupuesto es muy acotado, en años anteriores se asignó una partida presupuestaria que se denomina “extraordinaria”. Esa partida se incorpora al presupuesto aprobado para el año siguiente. Puntualmente, el año pasado había una planilla con una partida de alrededor de 55 millones de pesos para esta universidad. Esas partidas pasaron por la instancia del Congreso y por Jefatura de Gabinete, pero luego se acreditaron efectivamente 35 millones de pesos. Este año la novedad es que esos 20 millones restantes no van a ser un ingreso para la universidad. Entonces este año esa partida extraordinaria vinculada a otros gastos no va a existir, por lo que la situación es muy complicada.

Es importante mencionar que esos otros gastos de los que hablamos tienen que ver con gastos de mantenimiento edilicio, luz, gas, teléfono, comedor, becas estudiantiles, financiamiento de programas. Es decir todo lo que hace al funcionamiento de la institución. La disminución de la partida presupuestaria asignada para la universidad pública y es la gran preocupación de la comunidad universitaria en su conjunto y de quienes estamos en lugares de conducción.

¿Ya se está discutiendo de qué manera actuar para revertir esta situación?

A nivel universidad se llevan adelante reuniones y se trata de trabajar al interior de la comunidad universitaria. Hay una cuota de compromiso respecto de un momento donde se trata de ser prudente y de priorizar aquellas necesidades que son fundamentales en el marco de algunas de las líneas institucionales que en la universidad se vienen dando. Desde ese lugar está el compromiso, el acompañamiento y la responsabilidad para llevar adelante una línea de trabajo donde lo presupuestario es realmente pensado y compartido. Esto se piensa y lleva a cabo en el marco de la defensa de la educación pública. No obstante es necesario plantearlo, hacerlo público. No se puede gestionar en el marco de un contexto donde van cambiando las reglas de juego aún en el momento en que estamos funcionando. Esta situación hace que la imprevisibilidad sea absolutamente contraproducente para poder pensar en un plan de desarrollo de las universidades públicas.

Es una lucha que hay que dar al interior de los espacios de la universidad y por fuera de la misma. Por ejemplo a través del Consejo Interuniversitario Nacional, que es el espacio de representación política que convoca a las 57 universidades públicas del país. Es un ámbito donde se ha manifestado durante la última reunión la preocupación y la importancia de que tome estado público la situación presupuestaria.

¿Qué se anunció con respecto a las obras de infraestructura que ya estaban licitadas?

Se anunció el congelamiento de las obras previstas para la infraestructura universitaria para el corriente año. La UNICEN tenía asignada cuatro obras que van a quedar en suspenso, a raíz de que se informó que no se van a llevar adelante. Esta situación también genera complicaciones en términos de las necesidades que existen en función del crecimiento que el sistema universitario y la UNICEN en particular viene llevando adelante. Son obras que van quedando relegadas y se trata por ejemplo de aulas, que es necesario construir porque hay cada vez más estudiantes.

¿Cómo crees que va a ser este año para el sistema universitario?

Va ser muy duro. Pero tenemos algunos nortes que son indeclinables, entre ellos la defensa de la educación universitaria pública. Que sea un tema de agenda y que efectivamente se piense, y esa es la lucha que vamos a dar, en que no puede haber retrocesos en las políticas vinculadas con la educación pública. Ha sido una de las cartas de presentación más importantes que tiene nuestro país y este tipo de idas y vueltas están insertas en un marco donde la macroeconomía empieza a jugar también en torno a estas variables. No podemos estar supeditados a los vaivenes de una situación que hace que no se pueda proyectar ni siquiera a corto plazo. Porque se van generando situaciones de programas que se interrumpen antes de tiempo y hay demoras en asignaciones presupuestarias de otros programas. Muchas veces la universidad, a través de los recursos propios, puede ir sosteniendo esos programas. Pero ese sostenimiento se puede llevar a cabo en el marco de un tiempo determinado, hasta que el circuito se restablezca.

Hay decisiones concretas que se están llevando adelante, como la reducción de la prestación de limpieza del complejo universitario. También se está trabajando para sostener todo lo que esté vinculado con el bienestar estudiantil, como el menú universitario y las becas. Es decir, hay una serie de líneas que son muy importantes, que la universidad lleva adelante y se trabaja para poder sostenerlas. En este contexto adverso, resulta muy preocupante la situación./ AC-FACSO

 

Entrevista realizada en el programa "No todo está perdido" de Radio Universidad FM 90.1