Educación en contextos de encierro: un intercambio entre Brasil, Uruguay y Argentina

Transitan uno de los lugares más olvidados por las políticas públicas del estado, las unidades penales. Con muchos prejuicios aùn, se abren puertas enrejadas para que puedan llegar a un aula que los atrapará durante algunas horas con sueños y mentes que buscan la libertad. Gabriela y Eleonaldo sienten con mucho orgullo que “el acceso a la educación genera un cambio en la percepción sobre sí mismos y sus capacidades, reconocemos habilidades, nuestras familias nos reconocen desde otro lugar. Concluir la enseñanza básica te da otro valor personal, acceder a la universidad genera un reconocimiento social y un capital cultural termines o no la carrera y ¿si pensamos que quienes logran esto están privados de su libertad?”
Gabriela Pastorino de Uruguay, su país, es responsable del trabajo con estudiantes privados de la libertad que cursan carreras universitarias en la Universidad de la República. En su país vecino, Brasil, Eleonaldo Fernandes es profesor de la Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro y forma parte de un programa de posgrado y educación donde hay una línea de investigación interinstitucional de universidades sobre educación para jóvenes y adultos que están privados de su libertad.

carcelcarcel1
Gabriela y Eleonaldo llegaron a Olavarría gracias a Analia Umpierrez, Coordinadora del Programa de Educación en Contexto de Encierro en la Facultad de Ciencias Sociales y Directora del Proyecto de Investigación en dicha temática. El programa cumple diez años y por tal motivo se buscó desarrollar jornadas intensivas que incluyeron un recorrido por las cuatro aulas universitarias en las que trabaja UNICEN y puntualmente tres de ellas la Facultad de Ciencias Sociales, entrevistando a el estudiantado de cada Centro Universitario. Luego participaron de reuniones con docentes investigadores y culminaron estas jornadas con un conversatorio en el Centro Cultural Universitario sobre temáticas vinculadas a diseño curricular y prácticas educativas en contexto de encierro.
Analia Umpierrez contó que lograron aunar experiencias por su participación en el Movimiento Latinoamericano de Investigadores, al cual pertenecen los tres. El Movimiento Latinoamericano de Investigadores es un espacio en el que expresan y abordan sus preocupaciones por las temáticas de educación y el acceso a derechos educativos en contextos de privación de la libertad, es decir, cárceles pero también jóvenes en conflicto con la ley.
Eleonaldo trabaja en el tema desde 1995. Comenzó en una Universidad de Río de Janeiro y desde 2009 está en la Universidad Federal Fluminense. Empezó con una investigación sobre la gestión de las escuelas generales y a partir de esta experiencia conoció algunas escuelas en las cárceles y comenzó a pensar cómo organizar una política provincial de educación amplía, siempre pensando en llevarla a cabo dentro de las cárceles. Gabriela comenzó a trabajar en unidades vinculadas con la ley penal con adolescentes porque en Uruguay hubo un impulso por bajar la ley penal de imputabilidad. Allí comenzó a vincularse con jóvenes en conflicto con la ley y después pasó al sistema de adultos, ya trabajando en un proyecto de extensión de la universidad desde la enseñanza académica.

carcel1
Después de estos intensos días de trabajo y compartir experiencias, Eleonaldo y Gabriela se tomaron unos minutos antes del almuerzo para hablar desde su lugar y la situación de las unidades penales en sus países. Para Eleonaldo, la situación de los jóvenes en las cárceles de Brasil “es complicada”. Para ellos jóvenes son desde los 15 años hasta los 29, por ende hay que pensar que desde los 15 hasta los 17 años van a un sistema socioeducativo y a los 18 van a la cárcel. Hay más de 70 mil personas en la cárcel y casi el 60% para ellos son jóvenes, que durante su trayectoria de vida no han tenido acceso a los derechos básicos. Eleonaldo piensa en la situación de su país y dice que “si nos ponemos a pensar y analizar quienes son las personas que están ingresando en las cárceles, en el caso de Brasil, son personas negras y que no han tenido oportunidad de acceder a sus derechos básicos. En este contexto educacional el estado sigue estando ausente.”
En Uruguay hubo una puja por bajar la edad de imputabilidad. Y al no darse esta situación, actualmente existen penas más largas y hay menos jóvenes privados de su libertad. Si bien la realidad en este país vecino muestra un estado presente con políticas públicas en el territorio y eso bajó los índices de pobreza que llegamos a tener, de todas formas sigue habiendo desigualdad. “Entonces es complejo pensar que en nuestro caso hay una ampliación de derechos, hay un estado presente, sigue habiendo desigualdad y hay cada vez más presos en las unidades, entonces tampoco es lineal, porque también hay observar cómo funcionan las sociedades. Etos discursos que están cargados de prejuicios que en realidad hacen muchísimo a las relaciones sociales y hacen que las cárceles se llenen de gente a pesar de que haya un estado más presente.”

¿Qué habría sucedido en la vida de los internos si hubieran accedido a todo este proceso de educación antes de llegar a la unidad? Ambos, Gabriela y Eleonaldo, coinciden en que los procesos de desintegración social tienen muchísimos factores. Sin dudas el acceso a la educación es uno, pero si pensamos en el acceso a derechos desde el punto de vista de la integralidad están interconectados entre sí. Los factores que colaboran en la desintegración social son bastante más amplios que el acceso a la educación, pero sin dudas el acceso a la educación es importante. “Una educación que tiene que problematizar nuestro lugar en el mundo, en la sociedad en la que vivimos, que problematice sobre mi lugar en relación con los otros, con los demás. No es esa la educación que tenemos en todos lados, en muchos casos un gran porcentaje de jóvenes que están privados de su libertad estaban estudiando o trabajando.
A los ojos de Gabriela, “Argentina desde adentro y desde afuera se ve con muchísima preocupación, aún más lo que sucede en Brasil. En Argentina los índices de pobreza crecen, la gente se queda sin trabajo, pero además esta despreocupación por el sector productivo del país, la soberanía nacional que se ve en jaque, particularmente en estos dos países con muchísima más visibilidad que en otros.” Eleonaldo, en la misma línea, manifestó que “en Brasil estamos pensando que no estamos viviendo solamente una crisis política y económica, es también institucional y ética. Institucional porque sabemos que nuestras instituciones no están tan fortalecidas como pensamos. Hay una gran crisis ética, hay una gestión tan individual, donde no comprendo lo otro, solo me comprendo yo, lo que es un gran problema para todo américa del sur y creo que va ser peor. Durante muchos años Latinoamérica pensó en bloc, y ahora con la decisión de Brasil sobre el Mercosur creo que va a ser un momento muy difícil que va a acoger a todo América del Sur, esta fragmentación política, posición y perspectiva política. Hay que construir soberanía nacional y uno de los procesos para hacerlo tiene que ver con la integración latinoamericana”.
El clima universitario se siente y para Gabriela el lugar de las universidades públicas y latinoamericanas puede generar cambios reales sobre las situaciones dramáticas que se viven en todos los planos, ya sea cárceles, producción, cambio de matriz productiva y energética. En América Latina la mayor parte de producción de conocimiento sale de las universidades públicas. “Entonces el lugar que nosotros tenemos como universidades en todo es fundamental, además de reconocer la realidad que viven”, concluyó.