Ciencia y comunicación

"Existe la necesidad que el conocimiento científico circule públicamente"

Carina Cortassa, doctora en Ciencia y Cultura, recorre los aspectos centrales, los mayores desafíos y los puntos críticos que afronta el campo científico en la actualidad.

 

En el marco del seminario sobre comunicación pública de la ciencia denominado "Producir Conocimientos, Compartir Conocimientos" brindado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN, Carina Cortassa, doctora en Ciencia y Cultura recorrió los aspectos centrales, los mayores desafíos y los puntos críticos que presenta dicho campo científico.
 
¿Qué es y para qué debería servir la comunicación pública de la ciencia?
El estudio de la comunicación pública de la ciencia ya lleva unos cuantos años, es un campo no sólo de prácticas que trabaja en comunicar las ciencias sino que también se ha convertido en un espacio de análisis profundo, en una disciplina académica. Es un tema que en la actualidad está cada vez más presente en las agendas de los medios de comunicación y en las agendas de las políticas públicas. Está vinculado al derecho que tiene todo ciudadano, en un sistema democrático, a disfrutar de los beneficios del sistema científico y tecnológico que se desarrolla, y sobre todo en aquel que se desarrolla en las universidades públicas, que se desarrolla con dinero del Estado. Entonces ahí hay una cuestión muy concreta y tiene que ver con que los científicos, investigadores e investigadoras de universidades públicas comprendan que entre sus obligaciones se encuentra la de comunicar los resultados de su investigación porque la gente, entre otras cosas, tiene derecho a saber qué se hace con su dinero.
 
¿Cuál es el mayor desafío u obstáculo a la hora de comunicar la ciencia?
Puntos críticos de comunicación de la ciencia hay muchos. En primer lugar, el involucramiento y la implicación de los propios investigadores e investigadoras, que la comunicación científica entienda que de alguna manera es necesario llegar al público. Después tenemos otro tipo de desafíos que son desafíos más bien prácticos y tienen que ver con el modo en que los periodistas, los divulgadores, los gabinetes de comunicación institucional, logran traducir ese lenguaje científico a un lenguaje coloquial que resulte comprensible para el público pero que además resulte interesante, atractivo y que en última instancia no pierda la esencia del conocimiento que se generó. Después hay otro desafío muy importante que es promover el interés de la población. Es decir, la gente se interesa mucho por temas que tiene que ver con la Educación, la Salud, la Política, y no es tan frecuente que se interesen en la misma manera por la ciencia y la tecnología, siendo que ambas forman parte de nuestra vida cotidiana todo el tiempo, permanentemente estamos operando en la práctica cotidiana con conocimiento científico tecnológico, pero además hay preguntas que uno tiene que formularse, por ejemplo, respecto de las políticas científicas, ¿Hacia dónde vas las políticas científicas en nuestro país?
 
¿Hay algún organismo que trate de vincular la orientación de las políticas científicas con los intereses de la comunidad?
Dentro del Ministerio de Ciencia y Tecnología existe el Programa Nacional de Popularización de la Ciencia. Ese es el organismo oficial que a nivel de Ministerio se encarga de todo tipo de estas cuestiones. Eso a nivel de las políticas públicas. Ya a nivel de las políticas institucionales, en general las universidades, suelen tener un área de comunicación científica que es la que se encarga de lo que llamamos la instancia de “interfaz” entre el investigador local (el investigador de la universidad) y el público local. Tanto a nivel de las políticas públicas como de las políticas institucionales hay un camino que se está transitando.
 
¿A qué se refiere con la consolidación de la cultura científica pública?
El tema de la cultura científica tiene que ver con que el ciudadano sea capaz de apropiarse del conocimiento científico tecnológico y ponerlo a jugar en las decisiones que toma. Todo el tiempo estamos confrontados a tomar decisiones que tienen que ver o que involucran una dimensión de conocimiento o tecnología, desde lo más cotidiano como leer un prospecto de medicamentos hasta cuestiones de nivel más macro, por ejemplo discutir cuál es el valor del ARSAT, los satélites de telecomunicaciones en nuestro país, etc.
¿Qué es un organismo genéticamente modificado?, ¿De qué hablamos cuando hablamos de soja transgénica? ¿Qué son las células madre embrionarias? Para poder entrar en ese debate, en esa discusión, lamentablemente quien carece de ese conocimiento mínimo queda afuera. Esa es la dimensión política fuerte de la comunicación pública de la ciencia, empoderar al ciudadano en este tipo de discusiones que van mucho más allá de lo cotidiano. En nuestra vida cotidiana tomamos decisiones en base al conocimiento científico pero también a nivel macro, incluso como sociedad las tomamos. Nuestro modelo productivo agropecuario durante los últimos años  está cada vez más centrado en las semillas genéticamente modificadas, eso supone otro tipo de cuestiones, como por ejemplo, agroquímicos, agrotóxicos, glifosato… Y el ciudadano muchas veces está al margen de esas discusiones. Para poder participar de una discusión pública sobre ese tipo de cosas necesariamente tenes que saber primero qué es un transgénico. Otro ejemplo puede ser el tema energético. Este año tuvimos mucha discusión a nivel público sobre el sistema energético, bueno hablemos de energía, ¿Qué son las energías renovables? ¿Tenemos en nuestro país la posibilidad de trabajar con energías eólica? ¿O con energías que no sean energías provenientes del petróleo? ¿O con otro tipo de fuentes energéticas? Para poder tener una opinión sobre eso, uno tiene que saber. Entonces, existe la necesidad que el conocimiento científico circule públicamente para que la persona pueda realmente sentirse representada y actuando razonablemente./ AC-FACSO