Políticas económicas

“El gobierno quiere utilizar el salario como una variable de ajuste antiinflacionaria”

José Castillo, economista y docente, analizó las medidas implementadas por el gobierno y el impacto que provocan en el circuito financiero. Remarcó, además, que estas políticas priorizan las ganancias de ciertos sectores.

 

En un contexto de aumento de precios generalizados y paritarias salariales con propuestas bajas, el eje central de la discusión es cómo detener la inflación. Frente a esta situación, José Castillo, docente de la FACSO y la UBA, hizo hincapié en la postura del gobierno de pensar el salario como una variable para bajar la inflación. “No es que los salarios sean un factor inflacionario pero quitar poder adquisitivo de forma reiterada provoca que las propias empresas, ante la falta de ventas, bajen los precios”, detalló en diálogo con Radio Universidad. Asimismo, explicó que la inflación se elevó por políticas implementadas por el gobierno, tales como la liberalización de los precios de los combustibles, el aumento de las tarifas, la falta de control a las cadenas de hipermercados y la devaluación del dólar. “El gobierno no puede escapar a su propia responsabilidad. Prioriza garantizar las ganancias de ciertos sectores económicos y ese es el motivo concreto del salto inflacionario”, remarcó.

Cuando se plantea un porcentaje de aumento salarial, ¿cómo se construye ese número?

Una discusión paritaria en situaciones donde no hubiera inflación debería incorporar otras variables como condiciones de trabajo, salud e higiene. En Argentina la alta inflación hace que se discuta casi desesperadamente cómo hacer para que el trabajador no pierda poder adquisitivo. El 15% es un número puesto por el Gobierno el 28 de diciembre del año pasado como meta de inflación del año actual. El gran problema es que ni el Gobierno cree en ese tope y probablemente esté entre 20% o 25%. El trabajador va a perder poder adquisitivo; más en paritarias que han firmado por el 15%, en cuotas y sin cláusula gatillo. Con cláusula gatillo, el mes que la inflación pasa el monto de aumento correspondía un aumento salarial. Este año el Gobierno se centró en que esto no fuera así y es una señal de que el Gobierno quiere utilizar el salario como una variable de ajuste antiinflacionaria.

¿Cómo analiza la evolución de la negociación paritaria desde la asunción de Macri?

En 2016 hubo 41% de inflación anual según el dato oficial que se presenta al consumidor. En las canastas particulares fue mayor: los trabajadores en blanco bajo convenio perdieron en promedio el  5%; y en los estatales y tercerizados la pérdida es más grande. En los trabajadores en negro pueden haber perdido hasta el 15%...

En 2017 la inflación fue menor, del 24,9%, pero igualmente muy alta. Los convenios de los trabajadores en blanco con mayor capacidad de negociación más o menos empataron a la inflación pero los estatales, los que no estaban bajo convenio o en negro, perdieron poder adquisitivo. En general el trabajador asalariado perdió en los dos años.

Este año claramente el objetivo del Gobierno es que el salario sea menor que el incremento inflacionario para usar el salario como política antiinflacionaria. ¿Por qué los gremios más importantes acordaron estos aumentos que son pérdida para los trabajadores? Hubo un sector muy importante de la cúpula burocrática sindical, sobre todo de la CGT, que se alió con Cambiemos. No es casual que los gremios que concentran una mayor cantidad de trabajadores son los que más se han alineado con el Gobierno y aceptaron  estos acuerdos. También hay gremios que quedaron fuera y disputaron mucho en estos dos años como aceiteros, bancarios o docentes. Lo que juega es el alineamiento de los distintos sectores sindicales directamente con la política del gobierno de Macri.

¿Cómo influye el salario en la inflación?

Los economistas liberales, incluso los oficialistas, explican que la inflación es siempre y exclusivamente un fenómeno monetario, producto de la emisión monetaria y entonces hay que reducir la emisión. Por lo tanto, hay que reducir el gasto público y así bajar la inflación. Ese es el esquema con el que se mueve el arco ortodoxo de la economía y que ha utilizado el Gobierno en estos dos años. Se explica que el ajuste, al final, va a lograr frenar la inflación.

No es que los salarios sean un factor inflacionario pero si quitás poder adquisitivo las empresas van a bajar los precios y la inflación también va a bajar. El Gobierno no puede escapar a su propia responsabilidad. La inflación aumentó porque liberalizaron los precios de los combustibles y empezaron a subir las naftas porque hubo un tarifazo en enero y en abril. También permitió que se devaluará el dólar entre diciembre y marzo teniendo reservas para poder mantenerlo. Y no se hizo porque la devaluación le garantizaba mayores ganancias a los monopolios agroexportadores de soja y maíz...  Esos tres elementos juntos, sumado a que el Gobierno efectivamente no controla a las grandes cadenas monopólicas de alimentos y bebidas (hipermercados), explican el 90% de la inflación. El Gobierno prioriza garantizar las ganancias de estos sectores económicos y ese es el motivo concreto del salto inflacionario. Creer que esto se va a resolver reduciendo sólo el costo salarial y trasladarle el costo de cualquier política inflacionaria a los trabajadores va a provocar una traslación de ingresos desde los trabajadores y los jubilados hacia los sectores de mayores recursos. La inflación de este año no va a bajar,  será parecida a la de 2017, es decir entre el 20% y el 25%.

¿Cree que el Gobierno es consciente de esto y trata de disimularlo mediáticamente?

El objetivo del Gobierno es bajar la inflación porque sabe que si se dispara eso le juega mal hasta en términos electorales. La discusión pasa por si es objetivo Nº 1 o es un objetivo que subordina a otros. El Gobierno quisiera tener un 15% de inflación anual pero prioriza las ganancias de las empresas petroleras, agroexportadoras, etc. Si para eso tiene que subir la inflación, lo hace con la teoría de que esos sectores son los que después van a invertir y de esta forma va a crecer la economía.

 

Entrevista realizada en el programa “No todo está perdido” de Radio Universidad FM 90.1