Lesa humanidad

Juicio Monte Pelloni II: a kilómetros de distancia del lugar de los hechos

En el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata se juzga el funcionamiento de cinco Centros Clandestinos de Detención que operaron en la subzona 12. Sandra Aguayo,  integrante del Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos, analiza el impacto político y social que genera esta distancia.

 

Por Lisi Batres

El área 124, dependiente de la subzona militar 12, estuvo conformada por los partidos bonaerenses de Olavarría, Azul, Tandil y Las Flores. De acuerdo al desarrollo de la causa Monte Pelloni, fueron cinco los Centros Clandestinos de Detención (CCD) que funcionaron en esta subzona, a cargo de las Fuerzas Armadas y la Policía Bonaerense, durante la última dictadura cívico-militar. Se trató de la Comisaría de Olavarría, el Regimiento de Caballería de Tanques 2 “Lanceros General Paz” de Olavarría, el establecimiento rural “Monte Pelloni” en Sierras Bayas, la Brigada de Investigaciones de Las Flores y la estancia “La Huerta” ubicado a pocos kilómetros de Tandil. También se menciona el paso de algunos de los detenidos por la Unidad Nº 7 del Servicio Penitenciario de Azul.

La causa Monte Pelloni fue elevada a juicio el 4 de julio de 2012 y se transformó en el primer juicio oral y público por delitos de lesa humanidad realizado en Olavarría. La primera parte del juicio Monte Pelloni fue realizado en el complejo universitario de la UNICEN sede Olavarría. Las audiencias estuvieron a cargo del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata. En esa ocasión, compuesto por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela. Para su segundo tramo, la Comisión por la Memoria y la Asociación Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Olavarría pidió que las audiencias se realicen nuevamente en instalaciones de la universidad. Incluso, en marzo de 2017, se aprobó en el Honorable Concejo Deliberante (HCD) de Olavarría un pedido al Tribunal Federal de Mar del Plata para que las audiencias orales y públicas se realicen en Olavarría. Se planteó, además, la posibilidad de que al menos la primera y la última audiencia se lleven a cabo en la ciudad. A todo ello no hubo respuestas. Las audiencias por Monte Pelloni II comenzaron en agosto de 2017 y desde entonces se llevan adelante jueves y viernes de manera quincenal en el Tribunal Federal Oral de Mar del Plata.

El hecho de que el juicio se realice en el Tribunal de Mar del Plata tiene un impacto muy particular, tanto en el desarrollo de la causa como en el juzgamiento de los hechos. “La distancia genera un escenario complicado para los testigos y víctimas que, estando en una situación de salud y con una edad determinada, tienen que viajar para declarar muy lejos de su casa” detalló Sandra Aguayo, integrante del Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH).

Además, y en relación a la existencia de pruebas que demuestran que los cinco lugares incluidos en la causa fueron utilizados como CCD, los jueces deberán trasladarse a esos sitios para llevar a cabo las inspecciones oculares. De esta manera, las víctimas podrán dar cuenta de los espacios que mencionaron durante sus testimonios y los jueces realizarán el reconocimiento correspondiente de los sitios. En el caso de la Comisaría de Olavarría, está probado que, a partir de marzo de 1976, operaron de manera conjunta el personal policial con el personal del Regimiento de Olavarría. De esta Comisaría, además, dependían las demás sub-comisarías del partido: Loma Negra, Sierra Chica, Hinojo y Sierras Bayas, las cuales eran cómplices y formaban parte del plan sistemático de persecución, detención ilegal y tortura. Las detenciones no aparecieron en ningún registro y está acreditado que el Casino de la Comisaría de Olavarría fue un sitio en donde se realizaron torturas.

De la misma forma está comprobado que el Regimiento de Caballería de Tanques 2 de Olavarría funcionó como CCD ya que desde marzo de 1977 se habilitó el predio militar como centro de detención, interrogación y tortura. Los detenidos eran conducidos esposados y encapuchados al Regimiento, donde eran recibidos por el propio Jefe del Área 124 y del Regimiento Local: Ignacio Aníbal Verdura.

La Brigada de Investigaciones de Las Flores, es otro de los CCD que forman parte de la causa. La investigación reabierta en 2004 permitió probar que allí un grupo de personas fue detenido ilegalmente y posteriormente torturadas. Permanecieron  alrededor de una semana y después el grupo fue dividido: algunos de ellos fueron trasladados a la Brigada de Investigaciones de La Plata, CCD ubicado en la Subzona 11 y el Área 113, el cual formaba parte del “Circuito Camps”; mientras que los demás detenidos fueron trasladados al CCD Monte Pelloni. Este establecimiento rural, ubicado en Sierras Bayas, funcionó como CCD al menos desde 1977. En la fracción de campo de aproximadamente 320 hectáreas, ubicado al pie del Cerro Largo, la única construcción existente durante ese tiempo era un antiguo casco. Fue allí donde permanecieron los detenidos y donde se llevaron adelante torturas y simulacros de fusilamiento.

La Huerta de Tandil es el último CCD que se incluye en la causa. Se trata de un campo ubicado en la intersección de la Ruta Nacional 226 y el camino a la Base Aérea Militar de Tandil, a cargo de la Brigada de Caballería Blindada. Existen pruebas de que algunas de las personas llevadas a Monte Pelloni, luego fueron trasladas a La Huerta y sometidas a diversas torturas y tormentos.

Por otra parte, Aguayo remarcó el hecho que los delitos de lesa humanidad se juzguen en el lugar en el cual se produjeron es muy importante. “Tiene un doble efecto político y social de sanción y visibilización de lo sucedido”, afirmó. Puesto que una gran cantidad de actores sociales de la región formaron parte de ello y, al realizarse en un lugar tan ajeno, no tiene el mismo impacto. “Que sea lejos de donde ocurrieron los hechos hace que se diluya bastante la situación. El desarrollo de la causa se produce en una ciudad tan lejana que no moviliza a los ciudadanos olavarrienses tal como ocurrió en Monte Pelloni I. Se sigue haciendo justicia pero de forma muy distinta”, concluyó./ AC-FACSO