Política y derecho laboral

Fanazul: un reclamo sin fin

Algunos imaginaron un achique de personal pero jamás pensaron que más de 200 trabajadores serían despedidos. Desde hace más de tres meses los ex empleados de la fábrica Fanazul de Azul realizan múltiples reclamos para lograr la restitución de sus empleos.

 

Por Eliseo Díaz

“En un principio me costó muchísimo. Me levantaba todos los días y no lo podía creer… Lloraba y me preguntaba: ¿Cómo puede ser que venga alguien y te saque todo tan fácilmente? La verdad es re difícil”, contó Cristian Urbina, ex empleado de Fanazul, sobre la experiencia que le tocó vivir luego del cierre de la fábrica a finales de 2017. Fanazul empleaba a 254 trabajadores hasta el 29 de diciembre de 2017 cuando más de 200 de ellos fueron separados de sus puestos de trabajo por causa de una decisión de cierre. El Gobierno manifestó que el cierre se debió a que generaba pérdidas económicas para la Provincia y el país. A partir de ese día y hasta la actualidad, los despedidos han llevado adelante una lucha constante exigiendo la reapertura de la fábrica y la reincorporación del personal cesanteado. Y no piensan bajar los brazos. Con la realización de cortes de ruta, cortes de vía, marchas y acampes en la municipalidad, entre otras medidas, intentan lograr que se escuche su reclamo.

Causa y consecuencia

La fábrica Fanazul, ubicada a 30 kilómetros de Azul, es uno de los cuatro centros de producción que posee Fabricaciones Militares (FM). Junto a la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán (Santa Fe), la Fábrica Militar de Río Tercero (Córdoba) y la Fábrica Militar de Villa María (Córdoba) son los responsables del abastecimiento bélico del país, tanto con armamento e industria química y metalmecánica, así como con diferentes tipos de explosivos, como es el caso de las fábricas de Villa María y Fanazul. Esta última se encargaba específicamente de la producción explosivos, TNT, nitroglicerina, glicerina medicinal, entre otros productos los cuales eran destinados a las Fuerzas Armadas.

Si bien habían tenido algún indicio de posibles despidos, los obreros nunca imaginaron lo que iba a ocurrir en realidad. “Hace dos años que venían dando indicios, con recortes de presupuesto por ejemplo. Ahora pensábamos que se iba a achicar el personal, como pasó en otras fábricas (más o menos 30 personas), pero nunca pensamos que iba a ser esto… Nos agarró de sorpresa”, contó Joaquín Marina, ex empleado de Fanazul de la parte de mantenimiento.

De la totalidad de los empleados, menos de 40 conservaron sus puestos de trabajo gracias a que se encontraban en planta permanente. A los demás, al ser contratados, nunca les dieron la posibilidad de firmar una recontratación para el 2018. “En todas las reuniones nosotros planteamos pasar a planta permanente al personal, pero tanto este como el otro gobierno nos decían ‘la estabilidad laboral está’… Pero ya ves lo que pasó”, manifestó Marcelo Laporte, actual empleado y representante de los trabajadores de Fanazul.El 30 de diciembre les dieron asueto por fin de año y a partir de ese momento no pudieron concurrir más al establecimiento. Los colectivos con los que los empleados se transportaban diariamente a la fábrica habían sido llevados a Villa María la noche del 29. “Esa misma tarde del despido hubo una asamblea en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la que concurrimos todos y ahí se decidió realizar el primer corte de ruta”, narró Cristian Urbina, ex empleado fabril quien ocupaba un puesto de vigilancia.Mediante el corte de ruta se consiguió hacer visible el reclamo ya que se obstaculizaron las principales rutas de circulación de producto minero desde el centro de la provincia hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). De esta manera, el 2 de enero la Municipalidad les cedió colectivos de línea para que los 254 trabajadores pudieran concurrir a la fábrica“Cuando llegamos nos hicieron entrar a los que estábamos en planta permanente y a los demás los dejaron afuera, había más de 30 o 50 policías cuidando, policías de la Federal, con escudos y armas… Fue el peor día de mi vida, entrar y ver a todos los compañeros afuera fue horrible ”, narró Laporte.

fanaa1Para Laporte, esta lucha es un antes y un después históricamente./Foto: Agencia Comunica

Desde ese momento comenzó formalmente el reclamo, con nuevos cortes de ruta en el transcurso de enero, cortes de vías durante febrero, masivas marchas como la realizada el 25 de enero la cual fue desde el corte que se realizaba en la Ruta Nacional N°3 hasta el centro de la ciudad, reclamos y marchas en CABA, como así también un acampe al lado de la municipalidad de Azul, el cual sigue hasta hoy. En el marco de estos reclamos y gracias a la colaboración y trabajo en conjunto del obispo Hugo Manuel Salaberry, los representantes de Fanazul y representantes de ATE comenzaron a tener reuniones con representantes gubernamentales como el Jefe de Gabinete Marcos Peña o la Vicepresidente Gabriela Michetti, aunque sin tener éxito.”Nosotros vemos que en realidad no tienen la intención de ayudar, fueron más reuniones para sacárselo encima, una intervención obligatoria”, expresó el representante de los trabajadores.

Vistas a un futuro próximo

La mayoría de los trabajadores no pudo continuar con el reclamo luego de unas semanas por la clara necesidad de buscar nuevos ingresos. “De a poco se está disolviendo todo, lamentablemente, porque los compañeros tienen que salir a buscar trabajo. Hay que mantener a la familia…”, explicó Joaquín Marina. Pero todos los ex trabajadores coinciden que un cierre en la fábrica significa un impacto importante en la economía local, y un gran impacto para familias que han trabajado en Fanazul durante generaciones.“Hoy en día no sé si quiero entrar a la fábrica nuevamente porque ya conseguí mi propio laburo. Pero no quiero que la cierren: ahí aburó mi abuelo, sigue laburando mi viejo… Es más que una fábrica para mí y significa mucho para la ciudad también”, puntualizó Cristian.

fanaa2Los trabajadores afirman no bajar los brazos hasta obtener una respuesta concreta del gobierno./Foto: Agencia Comunica

En lo que respecta a la continuidad de los reclamos, el representante de los trabajadores manifestó que siguen a la espera de los números reales (a los que no han tenido acceso todavía) por los cuales el gobierno hace el balance para considerar a Fanazul como la fábrica de Fabricaciones Militares que más pérdidas generaba. Cuando los balances hechos por los trabajadores les dan una pérdida del solo 10%.´“En una asamblea se decidió establecer un proyecto el cual deja alguna gente afuera pero nuestra idea principal es que no quede cerrada la fábrica porque una vez que se cierra no se abre más. Otra cosa que no sea fabricar explosivos ahí no se puede”, explicó Laporte.

Mientras espera una respuesta para su proyecto, Laporte no olvida todo lo que ya han pasado y reflexiona que esta lucha es un antes y un después para todos. Históricamente nunca se había realizado una manifestación tan extensa, con más de tres meses de incansables reclamos, los cuales poseen una gran dimensión a nivel local como también provincial y nacional. “Y lamentablemente es así… Si no llegas a esto, nadie te escucha”, concluyó./ AC-FACSO