Lesa humanidad

“Esto tiene que ver con que calidad de democracia queremos vivir”

El represor Julio Méndez, condenado por delitos de lesa humanidad, viajó en dos oportunidades desde la terminal de ómnibus de Tandil hasta Retiro sin la correspondiente custodia policial. Matías Moreno, integrante de la agrupación H.I.J.O.S. de La Plata, analizó esta situación.

 

Julio Méndez, junto a su hermano Emilio, fueron condenados en 2012 por delitos de lesa humanidad. Los hermanos Méndez facilitaron su chacra en Tandil en la cual se mantuvo secuestrado ilegalmente al abogado laboralista Carlos Alberto “Negro” Moreno, asesinado en mayo del 77. “Como sociedad necesitamos completar este circuito reparador. No estamos cuestionando la domiciliaria pero que se cumpla realmente como debe ser… Y que no sea una excusa para que camine libremente”, expresó Matías Moreno, hijo de Carlos Moreno e integrante de la agrupación H.I.J.O.S. (acrónimo de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) de La Plata, tras conocerse que Julio Méndez viajó durante 2018 en dos oportunidades desde Tandil a Retiro sin acompañamiento policial ni tobillera electrónica. En una entrevista con Radio Universidad, Moreno repudió estas acciones y criticó el escaso resguardo que la Justicia les da a las víctimas de crímenes de lesa humanidad.

Lo que ha sucedido con Méndez es un caso triste y obviamente genera mucha impotencia. Pero enciende a su vez alarmas acerca de cómo la Justicia está trabajando con estos temas.

Así es. Haciendo un pantallazo o ampliando la mirada con respecto a todo lo que está pasando en términos de delitos de lesa humanidad, desde el 10 diciembre de 2015 no podría decir que me sorprende. Si pensamos en el intento del 2x1, el intento de quitar el feriado inamovible del 24 de Marzo, en algunos miembros del Gobierno nacional poniendo en duda la cantidad de desaparecidos o en el Secretario de Derechos Humanos de la Nación recibiendo a familiares de militares condenados por delitos de lesa humanidad... Todo ese marco que se fue generando va irradiando hacia abajo (haciendo referencia a la Justicia subsumida al poder político). Y cuando hay un contexto general que habilita, en función de eso, actúan en consecuencia. Recordemos que los dos hermanos, tanto Emilio Méndez como Julio Méndez, tienen el beneficio de la prisión domiciliaria desde hace ya tres años. En este caso, el beneficio no se cuestiona ya que poseen la mayoría de edad pero lo que generó la reacción es que a partir de ese permiso, concedido por tribunal de Mar del Plata (por una dolencia cardiaca), esa persona se dirija a la ciudad de Buenos Aires en el transporte público. Esto expone a muchísimos vecinos de Tandil, ya que recordemos que el juicio de mi papá (Carlos Moreno) alcanzó una visibilidad importante, por lo cual los hermanos Méndez son bastante reconocidos en la ciudad. Cada uno de los ciudadanos de Tandil toma una decisión acerca de esa situación. En función de eso, en el primer viaje (acompañado por su esposa haciendo de garante) fue denunciado. Y el segundo viaje fueron muchos más los vecinos que lo repudiaron públicamente. Es a partir de ahí cuando establecimos comunicación con el Tribunal, más que nada para evitar otras situaciones violentas. Justamente, los menos interesados en que suceda algo así somos nosotros. Por eso apelamos al sentido común del Tribunal para que se tomen las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir una situación de estas características... Y el Tribunal desconocía que esta persona se trasladaba en un micro.

julmenLa denuncia la realizó la periodista Ivy Cángaro, quien viajó con Méndez en un ómnibus del Cóndor-La Estrella  desde Tandil hasta Retiro./ Foto: Ivy Cángaro

¿Cuál es el rol de la Justicia si el mismo Tribunal que dicta una prisión domiciliaria no sabe cómo está esa persona, si tiene custodia, etc.?

En el caso específico de Julio Méndez, la garante es su esposa. En cambio con Emilio Méndez sabemos que tiene una tobillera, y la de Julio supuestamente se está tramitando. Lo que queda al descubierto, creo yo, es la desidia del Poder Ejecutivo Provincial a través del Patronato de Liberados que es el que tiene la potestad de “controlar” que se cumpla la prisión domiciliaria. A partir de estos hechos claramente vamos a pedir la revocatoria de la prisión domiciliaria, en función de no haber cumplido lo que se establece.

Un ejemplo claro es mi tía. Viajó una semana antes en la misma línea de colectivos y el mismo servicio,y tranquilamente se lo pudo haber cruzado, como se lo pudo haber cruzado cualquier otra víctima en ese momento. Estas cosas las tiene que resolver la Justicia, más allá del rol reparador que tiene haber llegado a un juicio y haber obtenido la condena de muchísimos culpables. No puede quedar trastabillando todo lo obtenido porque son cuestiones que rozan lo bizarro de tan injustas que son: un genocida caminando por la calle. Como sociedad necesitamos completar este circuito reparador, no estamos cuestionando la domiciliaria pero que se cumpla realmente como debe ser y que no sea una excusa para que camine libremente.

A Olavarría le pasó con Monte Pelloni y supongo que a Tandil también. Son procesos en los que hay que interpelar como sociedad muchos temas que quedaron en el tapete. Es exponer una situación y hacer consciente ante la sociedad sobre lo vivido y, obviamente, condenar a los responsables.

El equipo de Acompañamiento de Víctimas por Delitos de Lesa Humanidad tiene, además de su función esencial en los juicios, un equipo conformado por vecinos y vecinas de Tandil. Que se haya generado lo que se generó con estos dos viajes de Julio Méndez seguramente hace 20 años atrás hubiera pasado totalmente desapercibido. Yo veo muy positivo que hayamos madurado como sociedad y que podamos ver estas cuestiones. En realidad, ya no tiene que ver con las víctimas directas sino que esto tiene que ver con que calidad de democracia queremos vivir y la que van a tener las generaciones que nos sucedan. Entender que la democracia no es algo dado sino que la construimos todos los días. Esta es una manera de formar democracia. Veo una cuestión sana en esto de pensar: “¿Nosotros que clase de democracia queremos?” Estas acciones de los vecinos en los dos viajes de Méndez me hacen pensar, a pesar de todo lo trágico y la bronca, que estamos madurando y que estamos diciendo cosas que antes no se decían. Y que no tengo por qué viajar en un colectivo de línea con un genocida al lado y hay que tomar las medidas necesarias para que esto no se vuelva a repetir./ AC-FACSO

 

Entrevista realizada en el programa “No todo está perdido” de Radio Universidad FM 90.1