Política y religión

“Debe haber más independencia entre el Estado y la iglesia”

Alejandro Echegaray, diputado del bloque de la UCR, habló sobre el proyecto que propone la separación del Estado con la iglesia. Entre los diferentes objetivos, se plantea además que el Estado deje de sustentar económicamente a la iglesia católica.

 

En marzo se presentó un proyecto que propone que el Estado pueda separarse de la iglesia católica y que asimismo deje de solventarla económicamente. A la existente variedad de cultos en Argentina, se propone un Estado laico con el fin de lograr una independencia de ambas instituciones para que así no intervengan en posibles decisiones o medidas. Actualmente el gobierno envía más de 130 millones de pesos a la institución católica para sueldos de curas, obispos e infraestructura, entre otras. Alejandro Echegaray, diputado del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), habló con Radio Universidad y contó los principales lineamientos del proyecto.

¿Cómo surgió esta propuesta?

Este proyecto tiene varios meses, es previo al debate de la interrupción voluntaria del embarazo. No tiene una pretensión tan extrema de discutir la definitiva separación de la Iglesia con el Estado, eso es un proceso histórico que fue dándose. Se ha ido separando a la Iglesia del Estado de sucesivos gobiernos, con la aparición del Registro Civil, con la ley 1420 de Educación General, con la Reforma Universitaria... Distintas propuestas que hubo y que fueron resistidas por la Iglesia, como la ley de divorcio.

Obviamente la Constitución queda como una última cuestión pero por eso se hará un debate a una reforma constitucional sobre el sostenimiento del culto católico, que no tiene nada que ver con pagar los sueldos, que ahí es donde se plantea un debate respecto a los sueldos que son otorgados. Estos beneficios, asignaciones otorgadas por cinco decretos ley de la última dictadura militar, cuatro de ellos firmados por Videla y uno por Bignone. Todos creíamos que esto databa de mucho más tiempo, se hundía en el tiempo de la organización nacional y no es así. Entonces eso ya lo tornaba revisable. Derogar estas leyes desde un imperativo como tantas otras definidas por la última dictadura militar. Y lo segundo es que creemos que hay una diversidad de cultos y que los ciudadanos católicos o no católicos no deberían pagar los salarios de uno de los cultos.

Por otra parte, el Estado cumple acabadamente con el apoyo culto/católico en otras cuestiones como, por ejemplo, el financiamiento de la educación de las instituciones religiosas, sostenimiento del patrimonio arquitectónico de los templos, subsidios, donaciones y otro tipo de apoyatura presupuestaria a actividades sociales. Desde mi punto de vista en todos los bloques hay proyectos que son apoyados por grupos de diputados y no necesariamente por la totalidad, como ocurre con la interrupción voluntaria del embarazo. Pretendemos que en algún momento se discuta, creemos que está en trámite parlamentario todavía por un año y medio más y creemos que en esta segunda mitad del año debería discutirse.

También hay otros proyectos que plantean la equidad de cultos, otro tipo de alternativas. Yo planteo que deberíamos empezar por derogar estas leyes de la dictadura y después discutir cuestiones de cómo se relaciona un Estado laico con los cultos. Yo pretendo un Estado laico, una República laica, no es incompatible ni antirreligiosa. Creo en una pluralidad y en una garantía de que las religiones no definan las políticas de Estado, que eso sería clericalismo, por otro lado que el Estado no se meta en las religiones porque eso sería totalitarismo. Creo que es una independencia mutua entre el Estado y las iglesias, cualquier tipo de iglesia, en este caso nosotros tenemos una mayoría de culto católico por tradición, por la génesis misma de nuestra nación. Hoy por hoy, que hay mayor diversidad de cultos, creo que los Estados más avanzados del mundo son profundamente laicos, nuestro Estado lo es y debe garantizar que la relación con las religiones se de entre los ciudadanos y no a través de los Estados.

¿Cómo cree que va a evolucionar la discusión pública teniendo en cuenta que fue muy productivo lo que sucedió con el proyecto de despenalización y legalización del aborto?

Desde el proyecto, cuando es rescatado por algunos sectores conservadores, plantean que es un revanchismo laico y nada que ver... Esto es una reivindicación de definir qué es lo laico. Coincido en que cada vez que se pone en el tapete algún tema sensible aparece o reflotan estos temas. He visto que prende mucho en la opinión pública… Es más, me he encontrado con la sorpresa de que muchos que no me apoyaron o no coincidieron con mi posición respecto del aborto legal, apoyan esta iniciativa. Un grupo pro vida cree que el Estado debe ser laico, que no tiene nada que ver. Debe haber más independencia entre el Estado y la Iglesia todavía. Por supuesto, la discusión más importante respecto de la separación definitiva de la Iglesia de este proyecto es mucho más modesta, debe datar de una reforma constitucional que no es lo que se está discutiendo en este momento en la agenda política argentina.

¿Cómo imagina la discusión política?

Desde la misma Iglesia no ha habido voces unívocas. Ha habido algunos obispos que han tratado de dar una explicación sobre en qué usan estos recursos que son personalizados, que no son de la institución, que los usan para hacer caridad, etc. Hay otros que han dicho que esto podría ser revisable porque creo que esto data de una prerrogativa que se otorgó a la Iglesia en un período en que la Iglesia inclusive hizo una autocrítica. Hasta el actual Papa Francisco hizo una autocrítica respecto del rol de la Iglesia en esa etapa. Y que en ese período se haya asignado este beneficio me parece que lo torna revisable.

Obviamente que la historia argentina se ata con la Iglesia muchísimo, pero la historia argentina todavía nos demuestra que ha habido tensiones y discusiones que se han procesado maduramente la aparición del Registro Civil, la ley de Educación General, la Reforma Universitaria es un hecho laico. Precisamente en la Universidad se cumplen 100 años, una universidad como la de Córdoba estaba dominada por un sector del clero y se expulsó a ese sector del clero con esa revolución laica.

Esta historia de relación con la Iglesia es una relación de cierta tensión pero también hay que reconocer que la Iglesia es un factor fundamental de nuestra sociedad. Obviamente, la mayoría de los argentinos adscriben a esta fe y a otros cultos también. Esto se ha diversificado mucho más en los últimos años pero en una democracia plural no tendría que ser un drama. All contrario, tendría que ser una oportunidad para la propia Iglesia.

¿Por qué cree que esta discusión hoy encuentra voz al menos en términos mediáticos?

Estos proyectos fueron presentados en marzo. Mi proyecto y otros que hubo en ese momento, una pequeña alita que luego fue tapada por la gran discusión del aborto legal. Todavía esto está discutiendose en el Senado pero a partir de allí la prensa y la opinión pública toman estos temas porque creen que son de épocas pasadas y deberían revisarse. Toman más envergadura en la opinión pública que en la propia dirigencia, la dirigencia siempre va atrás de los acontecimientos. De todas maneras, creo que la opinión pública siempre va un paso adelante de la propia dirigencia política, eclesiástica y por eso se dan estas cosas.

La sociedad si no das las discusiones, aunque sea para perderlas, te corre el arco porque está en democracia, en libertad... Y quiere que se cumpla todo. Es muy difícil taparle los temas a una sociedad informada. Si más se oculta la discusión, más se agrandan los temas porque la sociedad pide transparencia. Y todas las organizaciones que representen opacidad al futuro van a ir muriendo. Yo espero que se discuta./ AC-FACSO

 

Entrevista realizada en el programa "No todo está perdido" de Radio Universidad FM 90.1