Cultura

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El arte callejero es considerado una herramienta de lucha social. Las murgas "Arrebatando Lágrimas" y "La Quinta Pata" y su presencia en manifestaciones y marchas en Olavarría.

 

Por Milagros Pianciola

Una explosión de colores aparece de repente en la escena. Llegan alegres, cantando y haciendo ruido. Se juntan en un lugar de la plaza y empiezan a practicar los pasos alocados que van a bailar durante la marcha. Transmiten energía y alegría. Mientras suenan los bombos y platillos al ritmo de la murga, una murguera adolescente es la encargada de maquillar a los demás. Pinta líneas sobre los rostros y los colorea lentamente y con mucha precisión. Los integrantes de la murga llegan a la plaza con sus trajes coloridos. De a poco van llegando otros murgueros que se unen a los demás, ya vestidos para la ocasión con sombreros atractivos y banderas hechas por ellos mismos. Hay un ambiente con expectativas y ansiedad por bailar, por cantar y expresar a través del cuerpo todas las sensaciones posibles. La gente mira con cara de asombro y fascinación como bailan, como se mueven y sus colores llamativos. “Hay veces que nos juntamos antes a reflexionar y a escribir algo para compartir en esa movilización y para llegar todos juntes al lugar” expresó Pía Recavarren, integrante de la murga "La Quinta Pata".

La murga es un género artístico callejero basado en el baile y la música que puede contener, además, teatro y canto. El baile de la murga muestra movimientos exagerados de brazos y piernas, dando saltos y moviendo todo el cuerpo al ritmo de los instrumentos. Los saltos desencadenan lo que se llama la “matanza” que significa “matarse bailando”.

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Durante los últimos años, las murgas en Olavarría conforman otra visibilización de las luchas y las manifestaciones sociales. “Creemos que ese es uno de nuestros objetivos: defender aquellas causas con las que acordamos… Ante todo aquel reclamo que nos interpele tratamos de estar presente de alguna forma siempre con alegría”, comentó Recavarren. A través de bailes y canciones exteriorizan sus pensamientos y su posición ante los reclamos de derechos. “Nos incorporamos a las manifestaciones sociales que tienen, sin serlo, un tinte político... Y uno cae siempre más cerca de un lado que de otro pero eso no significa que uno es partidario… Entonces eso también implica un proceso para entenderlo”, afirmó Ariel Rodríguez, referente de la murga "Arrebatando Lágrimas". De esta manera, cada murga realiza una interpretación del mundo en el que vive, según el contexto social que atraviesa. “Esta murga tiene algunos principios fundacionales que intentamos sostener, que intentamos que no sean estancos, que se van transformando y buscan su estrategia pero que son constantes”, explicó Rodríguez.

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Atendiendo a esas diversas situaciones y contextos, la murga pone el cuerpo a los conflictos sociales mediante letras que denuncian injusticias y bailes que dejan ver emociones, dando cuenta así de las diversas formas de afrontar conflictos o reclamos presentes en una comunidad. “Creemos que nuestro arte tiene que estar ahí, cantándole a las injusticias, bailando para alegrar al vecino o vecina que nos ve”, sostuvo Recavarren. La mayoría de las agrupaciones realizan sus actos en lugares públicos para que las personas puedan ver algo distinto pero además con la intención de transformar el espacio cotidiano de la ciudad en un escenario diferente. “Sin lugar a dudas no pasa desapercibido… Vas con el auto y ves la murga, vas caminando, te llama la atención y por ahí te llama un poquito más la atención y te detenes a mirar”, expresó Rodríguez.

Cada murga es un universo de sentidos. Es más que un grupo de personas bailando y cantando. Todas las murgas son diferentes, cada una tiene su estilo y forma de expresarse. Pero todas buscan transmitir emociones y expresiones de lucha para que la comunidad reciba algo cada vez que los ven bailar./ AC-FACSO

 

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