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Con las Malvinas grabadas en la piel y en el alma

La hija de Ricardo Moreno, cuenta cómo es ser la hija de un ex combatiente de Malvinas. Además, relata anécdotas de su padre y opina sobre la actualidad de los veteranos de guerra.

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Camila Ale - Agencia Comunica

1/04/2020

El vínculo es estrecho: con su papá y con Malvinas. Con él porque además de ser su padre, es por quien siente un orgullo especial. Con Malvinas porque es su segundo nombre, es el lugar que hizo ser a su padre quien es y porque lleva esa tierra tatuada en su brazo, al igual que su papá, el ex combatiente que pisó tierra sureña cuando tenía apenas 18. Los brazos tatuados abrazan, viven y sienten.

Candelaria Malvina es la hija de Ricardo Moreno, veterano de guerra e incansable trabajador por poner bien alto el nombre de las islas en la memoria. “Una persona que fue a la guerra no es igual a otra que no fue” reconoce Candelaria y añade que por ello su “viejo tiene los sentimientos a flor de piel”.

Candelaria es estudiante de periodismo en la Facultad de Ciencias Sociales y tiene 22 años. La familia Moreno está conformada por su mamá, su papá Ricardo y sus 4 hermanos. El mayor de 30 años, concebido 4 años después de la guerra, Maximiliano de 28, Franco de 17 y Daiana Soledad que hoy tendría alrededor de 20 años, ya fallecida. Malvina y Soledad, ambos nombres pensados en recuerdo a los ex combatientes y en honor a la vida. Ella no vivió la posguerra, pero recuerda distintos episodios que han vivido sus hermanos y le han contado, como por ejemplo, en navidades o fiestas de año nuevo, veían a su padre mal o encerrado en la habitación por lo que le generaba el ruido de los fuegos artificiales.

Los recuerdos de Candelaria, en fechas como 2 de abril o 14 de junio, son ver a su papá contento pero “en realidad no sé qué cosas pasan por su cabeza” admite. Durante muchos años Ricardo no habló de la guerra, ni nada relacionado al tema. “Recién de grande, a mis 15 años aproximadamente, empezamos a hablar con papá de las cosas que había vivido” cuenta. Lo único de lo que está segura es que la posguerra fue un periodo muy complejo, de hecho “él cada tanto tiene ayuda psicológica en La Plata, donde están las fuerzas armadas y sé que tiene un principio de congelamiento que le repercute en su vida normal”.

Cuando a ella le preguntan si es hija de Ricardo, responde que sí, con orgullo y emoción. Candelaria habla de Ricardo como un héroe, lo describe como solidario, bueno y confianzudo. “Muchas veces le han mentido o estafado de alguna manera, porque él es bueno y confía”. En Olavarría lo conoce la mayoría de la gente “y tiene peso en los medios de comunicación” según Candelaria. También cuenta que siempre está acompañado y acompaña a los demás, pintó las paredes de la biblioteca de Malvinas y es uno de los fundadores; sin embargo “los mismos excombatientes que viven en el barrio en donde está la biblioteca no van” y eso a Ricardo lo angustia y le duele.

A pesar de ello, sigue haciendo cosas por los otros y según Candelaria es así con todo: “va a las reuniones, es parte de reclamos al gobierno y de luchas sociales” ejemplifica la hija del ex combatiente y agrega que su padre sabe ponerse en los zapatos de los otros.“Como él pasó hambre en la guerra, no quiere que nadie nunca pase hambre”. Candelaria narra que Ricardo se involucra, regala alimentos, es parte de juntas vecinales y que por ahí pasan sus sentimientos. “También se indigna, no puede entender que en la guerra no había nada, no tenían para comer y estaban unidos o se protegían, y ahora que tenemos comida, tecnología y demás, pero no hay unión” considera la joven.

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“Mi viejo es fuerte” describe Candelaria. “Pudo transformar el dolor, superar esa circunstancia traumática, como lo fue la guerra, eso es resiliencia”. Ricardo Moreno viene de una familia casi “curtida”, familia protagonista hechos históricos argentinos. “El abogado Moreno, desaparecido en la última dictadura militar, era el primo de mi papá” cuenta. La familia Moreno siempre estuvo vinculada al Peronismo y a la militancia. Los padres de Ricardo “fueron perseguidos por los militares en la última dictadura” y cuando Perón fue al aeropuerto de Ezeiza, donde ocurrió la conocida masacre “mi viejo y mi abuela estuvieron ahí, en ese acto” donde murieron 13 personas. La familia estuvo siempre atravesada por hechos trascendentes y tristes, sin embargo “Malvinas marcó en la familia un antes y un después”.

“Por suerte, después de Malvinas, no tuvo problemas con las adicciones, como sí lo tuvieron algunos de sus compañeros, que la mayoría fallecieron” aclara Candelaria y explica que hay ex combatientes que realmente están en situaciones críticas y muy afectados en la salud psicológica. El mejor amigo de Ricardo murió en manos de las drogas hace algunos años, situación que dejó más tristeza en Ricardo y que Candelaria recuerda. Cree en el destino,en que todo pasa por algo. La desgracia persigue a la familia Moreno, en 2003, murió el tío de Candelaria, Jorge Moreno. Intentaba soldar un proyectil a una reja, cuando este explotó y lo mató al instante. Ese proyectil se lo dio una joven que lo encontró en un camino, era la punta de una bala de cañón de 105 milímetros, que al principio estuvo en la casa por varios meses, y para año nuevo decidió ubicarla en una reja como decoración y recuerdo.

No obstante, también tienen anécdotas positivas, anécdotas que te dejan boquiabierta/o y te erizan la piel. La que más emociona a Candelaria tiene como protagonistas a Ricardo y a Noemí. Durante la guerra, el ex veterano Moreno tenía una madrina que se llama Noemí, una mujer maestra que le envió cartas y tejió un suéter durante el conflicto. “Cuando mi viejo llega a Argentina se encuentra con esta mujer y el buzo le quedó perfecto” declara Candelaria. Una prenda que le quedó pintada, sin saber el talle o contextura física, sin conocer a Ricardo, sin verle la cara nunca, ese buzo le anduvo perfectamente. “En 2010, pude conocerla y me transformo” Ella cuenta que sus alumnitos enviaban cartas y chocolates, cosas que nunca llegaron.

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Como hija de ex veterano hay situaciones que siguen pegando fuerte, como que no se haya conocido la causa del hundimiento del Submarino ARA San Juan. Para Candelaria es un hecho que se asemeja a la Guerra de Malvina, por cómo ocultaron información a las familias. La joven declara que cuando vino a Olavarría el ex presidente Mauricio Macri para hacer la marcha “Si se puede”, los padres de Diego Wagner - olavarriense víctima - fueron a ese acto para hablar, y “ y no los dejaron pasar, les dijeron que no podían estar ahí, no dieron explicaciones”, detalla Candelaria y agrega que ambas son causas totalmente olvidadas, y que sólo la recuerdan los familiares, los vecinos de los afectados y algunas personas más.

“Pareciera que no existe un sentimiento de pertenencia por Argentina o por Malvinas, y papa lo tiene, por eso es como es”. En cierto punto, nadie puede imaginar lo que se vive en una guerra, pero se puede ayudar, estar presente en los actos, difundir información de ellos “porque hay muchas historias que no son contadas” reflexiona Candelaria. “En mi niñez, papá era distante, yo le tenía respeto y lo admiraba pero no manteníamos la cercanía que tenemos ahora”. Después de años muy duros, hoy, “mi papá tiene otras herramientas para manejarse y poder dialogar, y yo ahora entiendo las cosas” exterioriza Candelaria y suma que acompañó a Ricardo a dar charlas en escuelas,y lo escuchó muchas veces hablar de Malvinas, “siempre dice que no es un héroe, que es un pibe que le tocó ir a una guerra, que los verdaderos son los que fallecieron quedaron allá en Malvinas”. Como si sobrevivir al horror no hubiera sido también otra lucha.

En la actualidad se están haciendo acercamientos y acuerdos diplomáticos, aunque para Candelaria el reclamo no le importa a nadie y es una lucha olvidada. “A veces la historia que nos cuentan en la escuela, en las películas o documentales no es la historia, la historia es lo que pasa todos los días” concluye. Para ella no hay que ser argentino solo para los mundiales de fútbol masculinos, sino todos los días, como Ricardo y su hija que tienen, de alguna manera, a Argentina grabada en la piel y en el alma. (Agencia Comunica - Facso)