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A una semana de una nueva rutina

Barbijos, alcohol en gel y horario de corrido. Después de intensas semanas de repensar las formas de ventas, abrieron sus puertas los comercios de aquellos rubros que no estaban dentro de los exceptuados por la venta de articulos escenciales.

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Camila Ale - Luciana Pedernera

Agencia Comunica

"Se permite el ingreso al local de a una sola persona". Así reza el cartel de bienvenida a los locales olavarrienses, una consigna que parece haber llegado para quedarse. Los días pasan, las salidas y aperturas de locales implican permisos que el municipio va ampliando. Lejos quedó ir al supermercado en familia, recorrer el centro para entrar y salir de todos los locales que a cualquiera se le antojen, aún más lejos el encuentro en los parques, las tardes de mate, los niños corriendo y sonriendo al compás del disfrute. Aunque algo de esto se vislumbró el último fin de semana con las salidas recreativas, muchos esperan que el “buen comportamiento” demostrado por los olavarrienses generen más salidas de este tipo.

En una esquina olavarriense se encuentra Madero Muebles, local de venta de muebles de pino para el hogar. Ellos no dejaron de trabajar durante el aislamiento preventivo, social y obligatorio porque son fabricantes de los muebles que venden en el local, pero por casi 60 días bajaron las persianas. Ramiro, uno de los referentes del local, comenta que “no es lo mismo tener el local abierto que no tenerlo” ya que para ellos el espacio es una herramienta que los mantiene en contacto con la gente desde hace nueve años.

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Ramiro, en su local, trabajando bajo las nuevas normas de seguridad que le permitieron la reapertura.


Dentro de esta situación, Ramiro expresó que “nos complicó al principio. Nosotros al haber gente en la casa, conectada, le metimos mucho a las redes sociales, no te digo que fue lo mismo, pero nos ayudó un montón”. Todo esto les permitió a reinventarse para no perder contacto con sus compradores “en estos dos meses nos amigamos con Instagram, Facebook y WhatsApp, obligadamente y vemos una herramienta muy buena de laburo”. Aclara que “siempre dentro de todo lo malo uno le va buscando el lado positivo”, aunque este es uno de los rubros más favorecidos ya que él habla de que “la gente al estar encerrada se volcó a las tareas del hogar”.

Pero después de todo, llegó una “prueba piloto”: la reapertura de los locales olavarrienses. El día más esperado para muchos, lleno de incertidumbres y de nuevas reglas que fueron impuestas para ser partes de esta “nueva realidad”. Barbijos o tapabocas, alcohol en gel, lavandina y una seguidilla de reglas sanitarias obligatorias, a las que todos se tendrán que adaptar.

La pregunta a Ramiro es clave: cómo fue esta semana. “Estamos trabajando de 9 hs. a 14 hs. y dejamos dos horas para hacer reparto”. Explica que en estos días, entró al espacio la misma cantidad de gente que atendía en horario de comercio desdoblado -mañana y tarde-, y por lo tanto hoy la está atendiendo en 4 horas, de corrido. Desde su experiencia como comerciante señala que trabajar de corrido estas cuatro horas le permite llegar más temprano a su casa y que “es algo que quiero hacer hace años, pero aca estan muy acostumbrados al horario de comercio”. A él simplificó mucho esta situación y aclara que es evidente que hay movimiento hasta las 13:30.

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Largas colas en los locales céntricos.

Aldana es empleada de una regalería céntrica ubicada en la esquina de Belgrano y Vicente López. Trabaja rodeada de edificios antiguos y de gran magnitud, con vista a todo lo que sucede y pasa por allí. Ella cuenta que el martes abrieron el local por primera vez después de mucho tiempo, pero con una situación bastante diferente a la de Ramiro, ya que la apertura fue muy negativa porque no vendieron nada. Con las herramientas que disponen, trataron de publicitar productos en redes sociales pero no funcionó. Para los próximos
días esperan que suban las ventas, pero Aldana especifica que realmente están en una situación desfavorecedora.

Patricia, en cambio, es la cajera de una tarjeta reconocida, ubicada en San Martín entre Alsina y Vicente López. Ella cuenta que no nota diferencia entre esta nueva semana de cuarentena con más habilitaciones ya que tienen abiertas las puertas de la sucursal desde el 12 de abril y que asiste prácticamente la misma cantidad de personas por semana. Ellos están trabajando en dos grupos de pocos empleados para seguir respetando el distanciamiento social y también dispusieron sillas en la vereda del lugar. “Tomamos todos los recaudos necesarios como el espacio de un metro y medio”.

En la cuadra del frente, también sobre la calle San Martín, está Marcela junto a su equipo de trabajo. Marcela es la dueña de una perfumería y cosmética que trabaja muy bien y recibe a numerosos clientes. En su caso, cuenta que encontraron la forma de vender por Internet y usaron la modalidad de delivery tomando todos los recaudos. Al principio tuvieron un conflicto con la habilitación por ser perfumería, pero como este local vende muchos productos de primera necesidad pudieron sortear los obstáculos. Van a seguir por delivery porque les está funcionando pero tienen las sucursales abiertas con todos los cuidados de protección que establece el protocolo.

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Las puertas a los locales olavarrienses estan empapeladas de reglas a cumplir, para poder acceder a ellos.

Fernando es uno de los trabajadores del estacionamiento medido y cuenta que el trabajo está “muy tranquilo a pesar de que circulan autos” en la zona 1. Uno de los problemas que podrían aparecer es que la gente se tiene que volver a acostumbrar a pagar las horas en las que su auto va a estar estacionado, sin embargo lo que admite Fernando es que no hay un alto número de multas. Las medidas que se tomaron desde la empresa fueron en primer lugar pagar un porcentaje del sueldo para que todas las personas que trabajan puedan subsistir estos meses de aislamiento, y en segundo lugar barbijo obligatorio para circular en las veredas.

Paola es otra de las personas que tuvo que cambiar su forma de trabajar, y en la primera semana de la vuelta a la rutina reconoce que tuvo que encontrar en las redes sociales como Instagram, nuevas formas de vender ropa. Paola hace menos de un año alquila un local en Dorrego casi Vicente López, en pleno centro de la ciudad, un lugar donde siempre hubo movimiento sin embargo hoy está vacío. Por internet le fue bastante bien, pero lo que marcaba la diferencia al momento de los ingresos era la relación estrecha con las y los clientes. Por esa razón Paola va a tener el negocio abierto por las mañanas, con los cuidados pertinentes como el uso seguido del alcohol en gel o en la entrada una alfombra con lejía, y también va a seguir vendiendo por internet.

Uno de los primeros rubros en ser habilitados para trabajar fueron las ferreterías. Andrés, desde el local “El Uruguayo” narra que nunca cerró su espacio de trabajo pero nota la diferencia de consumo entre el inicio de la cuarentena y la actualidad. Desde su lugar manifiesta que “durante la cuarentena hubo un auge de personas que contaban con dinero y se dedicaron a hacer muchas cosas en sus hogares que tenían postergadas por el tiempo”, aunque confiesa que había incertidumbre y miedo sobre los resultados del aislamiento preventivo social y obligatorio ya que “esto es algo que ninguna generación pasó”.

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Comercio, El Uruguayo, adaptado para atender al público.

Eso sí: el interior de su lugar de trabajo fue modificado completamente. Sobre la enorme barra de recepción hay un plástico que lo aleja de sus clientes, pero lo protege de cualquier contacto con el virus. “Ahora uno se da cuenta que no tomaba muchos recaudos por la salud particular”. En sus jornadas Andrés está con muchas personas con las que tiene la posibilidad de hablar, por lo que dice que “hace unos días vino un hombre que tiene un geriátrico y me contó que al tomar medidas más profundas, los abuelos no estaban enfermos de otras patologías que son más comunes en esta época como ataques de asma o resfríos”.

Andrés sostiene que esta semana ha sido un desafío para el resto de los comerciantes y para él, aunque nunca cerró, también lo es, ya que en estos momentos comienza a notarse en profundidad la situación económica que está atravesando la sociedad. Según manifiesta el comerciante, es algo que viene desde hace años y esto llegó a profundizarlo “el que tenia un ahorro, ya lo gastó, ahora va haciendo lo que puede”.(Agencia Comunica - FACSO)