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154 años de historia: hechos y personalidades destacadas

Olavarría cumple 154 años. Hay miles de historias refugiadas en la memoria de una ciudad con alma de pueblo. ¿Qué hechos y personalidades la marcaron?

Olavarria

Santiago Garralda-Agencia Comunica

De la ciudad del trabajo y el cemento, a la inundación de 1980. De Helios Eseverri, a los hermanos Emiliozzi. De la llegada del Indio Solari en 2017  (en lo que posiblemente haya sido su último recital) al motín en la Unidad 2 de Sierra Chica. Hay varios hechos y personalidades que marcaron a fuego a la ciudad. Hitos que viven en el inconsciente colectivo olavarriense, y que a 154 años de la fundación, es interesante recuperar. 

Olavarría, la ciudad del cemento

A principios del siglo XX, Argentina comenzaba un proceso de industrialización, que poco a poco a poco  iría desplazando al modelo agro-exportador. Olavarría no estuvo exenta de estas transformaciones. La producción de la cal, característica en la zona serrana, atrajo a empresas extranjeras que desembarcaron en las localidades hacia 1919. En ese año, comenzó a  funcionar la Compañía Argentina de Cemento Portland, en Sierras Bayas, con la inversión de empresarios ingleses. A mediados de la década del 20, apareció otro gran emporio de cemento con tecnología francesa y alemana: Loma Negra SA, con el empresario Alfredo Fortabat a la cabeza.  Ya en 1932, surgió Calera Avellaneda.  De esta manera, se iniciaba un fuerte proceso de industrialización minera, que a su vez, daría lugar al proletariado característico de esta época. En consecuencia, las fábricas dieron origen a las villas obreras -con la construcción de viviendas, clubes, escuelas- en el que se instalaron familias de diferentes países de Europa. Los 50’ estuvieron marcados por un nuevo periodo de inmigracion, pero esta vez de países limítrofes que llegaban a la ciudad con el deseo de trabajar en las fábricas. Vale destacar que estos lugares brindaron trabajo a muchas personas, por lo que en la década del 70’, aparecieron estereotipos que representaban a Olavarría como la ciudad del trabajo, y del cemento. Hoy, la tasa de extracción de minerales representa un 14% del presupuesto municipal.

olavarria cemento

El deporte

Olavarría es una ciudad fierrera. Parte de esto, se lo debe a los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi. En 1950, comenzaron a competir en Turismo Carretera- la categoría de automovilismo más importante del país- con la mítica Galera. Juntos, consiguieron los campeonatos de 1962, 1963, 1964 y 1965. Dejaron una huella indeleble en  una época en la que el TC corría por caminos de tierra, que todo se hacía de manera artesanal y a pulmón. Fueron los primeros exponentes locales y a nivel nacional de un deporte que crecía a pasos agigantados, y que, con la creación y desarrollo del AMCO (Automovil Moto Club Olavarría), llevó a considerar a a esta ciudad como embajadora del Turismo Carretera.

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La Galera de los hermanos Emiliozzi

Años más tarde apareció en escena Jose Maria Romero. Con 26 años, el oriundo de Sierra Chica debutó en el TC para convertirse en el último gran ídolo que tuvo Olavarría en el automovilismo. Disputó 200 carreras, ganó cuatro y siempre fue protagonista. 

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José María Romero ganando en Balcarce

También es importante mencionar que hasta hace pocos años, la ciudad recibía al Turismo Carretera en el Autódromo Hermanos Emiliozzi, fundado en 1998. Cada año solía ser una fiesta frente a una multitud que provenía de todos las regiones .El negocio arruinó al deporte, y la categoría no pisa estas tierras desde hace tres años.  No obstante, las categorías zonales -y algunas nacionales- siguen brindando espectáculo y mantienen viva la llama de la pasión.

Por otra parte, hay que hacer referencia al fútbol, en particular al Club Social y Deportivo Loma Negra, que tuvo su momento de gloria entre 1981 y 1983. Antes de embarcarnos brevemente en su historia, recordemos un hecho puntual. En 1976 falleció Alfredo Fortabat, el magnate de Loma Negra SA, y su esposa -Amalia Lacroze-, heredó gran parte de sus bienes, entre los que se incluía a las empresas cementeras. Ella había sido su mano derecha durante muchos años, acompañándolo a actos y viajes de negocios, aconsejando sobre desarrollo industrial y social. 

El Club Social y Deportivo Loma Negra se fundó en 1929 con la finalidad de que los empleados de la fábrica tuvieran un espacio para practicar deportes grupales. A inicios de los 80’, en medio de una Argentina convulsionada, Amalia Lacroze empezó a contratar futbolistas de renombre y a mejorar la infraestructura y organización del club. En poco tiempo, compitió en el Torneo Regional y consiguió la clasificación al Torneo Nacional de 1981, correspondiente a la Primera División del Fútbol Argentino. En ese campeonato, el equipo quedó a un paso de clasificar a la siguiente rueda, pero ya había dejado su estampa al  codearse con los más grandes. 

 

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Loma Negra enfrentando a la Selección de la Unión Soviética

Un hecho particular y extraño  es el partido que Lacroze organizó contra la Unión Soviética en 1982. Le pagó a esa selección, que era considerada una de las mejores del mundo, para que venga a Olavarría a jugar un amistoso. Loma Negra ganó 1 a 0,  le sacó el invicto de dieciocho partidos, y siguió agigantando su figura. Al año siguiente, Loma Negra volvió a participar del Nacional, ganó su zona y fue eliminado por Racing de Avellaneda en los Octavos de Final. Este hecho fue el principio de la debacle del club, aunque sin lugar a dudas, marcó a la ciudad y la puso en los primeros planos del fútbol nacional e internacional.

La gran inundación 

El 27 de abril de 1980 posiblemente esté grabada en la memoria de muchos olavarrienses. Los del día posterior, aún más. Una lluvia torrencial invadió la ciudad. Más de 400 milímetros provocaron el desborde del Arroyo Tapalqué, y como consecuencia, los residentes -sobre todos los cercanos al arroyo- debieron abandonar sus hogares y trasladarse a la zona serrana, aunque no era lo que querían. El panorama parecía una película de terror. Era una realidad paralela. Nadie quería ni podía creer lo que estaban viviendo. La ciudad del cemento y del trabajo, estaba siendo arrasada.

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Inundación en Olavarría. Fuente: Chino Merlos

La furia de la naturaleza destruyó todo a su paso: viviendas, autos, comercios.  Dejó como saldo 27 muertos, tres desaparecidos y 50.000 evacuados. El Popular, días después de la catástrofe, tituló: "Olavarría ante el mayor desastre de su historia". 

Olga, que vivía junto a su esposo y su hija de tres años en las inmediaciones del ex Colegio Nacional, tuvo que abandonar su casa. Al volver, estaba inhabitable: “había quedado con rajaduras, los muebles todos mojados y destrozados. Sacamos lo que pudimos y lo llevamos a Azul con una de mis tías. La pasamos muy mal”, relató. Posteriormente, lograron anotarse en un plan de viviendas de la Municipalidad para las personas que habían perdido su casa. Para 1982 o 1983, no recuerda con exactitud, el barrio ya estaba terminado.  Hoy a se lo conoce popularmente como “el barrio de los inundados”.

Monte Pelloni: memoria, verdad y justicia

El 24 de marzo de 1976 comenzaba el período más turbulento, oscuro y triste de la historia argentina. Al asumir la Junta Militar, inicia una campaña para eliminar al “enemigo subversivo”, y salvar los intereses y valores de la patria. Había, como ya se sabe, una necesidad ferviente de frenar “el avance del comunismo en el país y en toda la región”. Militantes políticos y estudiantiles, sindicalistas, periodistas, abogados, todo aquel que se manifestaba en contra del sistema, era blanco de los militares. Con estas justificaciones absurdas, los secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos, se volvieron moneda corriente de esos días. Y Olavarría, no estuvo exenta. En la ciudad, precisamente en las cercanías de Sierras Bayas, funcionó un Centro Clandestino de Detención, conocido como Monte Pelloni. Allí fueron trasladados jóvenes estudiantes y militantes para ser interrogados y torturados. Algunos fueron derivados a otros centros y continúan desaparecidos, otros tuvieron la fortuna de sobrevivir al calvario. 

monte pelloni

El horror merodeó cerca de Olavarría, aunque mucha gente no sepa de la existencia de este lugar. Por eso, es importante la memoria. Para saber lo que pasó, y condenar los hechos. Esto se pudo lograr definitivamente en 2017, con el segundo juicio de Monte Pelloni que se desarrolló en la ciudad de Mar del Plata. El primero, vale destacar, se desarrolló en las sedes de la Facultad de Ciencias Sociales, en el año 2014.

Helios Eseverri, un político antagónico

Si hay que hablar de una figura política en Olavarría, sin dudas el nombre que surge es el de Helios Eseverri. Llegó con el regreso de la democracia a ocupar el cargo de intendente de la mano del radicalismo de Raúl Alfonsín, fue el que más años gobernó la ciudad y supo acomodarse a los vientos de cambio y entablar alianzas que siempre lo reubicaron, a pesar de las críticas, en el sillón de mando. 

Eseverri murió gobernando, el 21 de septiembre de 2007, como si la historia le hubiera escrito esa página a quien fue elegido en cinco oportunidades (solo perdió en 1987 contra el peronismo) y ejerció como padre de toda una ciudad.

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 Habilidoso y un político de raza, representó la autoridad en una ciudad paternalista. También fue una figura polémica (se lo ha justificado socialmente argumentando que era “vasco”): prohibió la presentación de Los Redonditos (y generó la única conferencia de prensa de la banda en toda su historia), quiso enterrar basura porteña en canteras locales y puso en un cargo público a un represor y torturador de Monte Pelloni. También fue el intendente que hizo de la salud pública su principal eje de gestión e impulsó la llegada de la carrera de Medicina (hoy convertida en Facultad). Los parques que hoy atraviesan la ciudad también fueron pensados por su gobierno, aunque les impuso el gris del cemento que también caracterizó sus gestiones.

De personalidad fuerte, no precisó estudios universitarios para decidir sobre los destinos de una ciudad en crecimiento. Lo han tildado de duro e inflexible mientras que quienes trabajaron a su lado y los vecinos más cercanos le reconocían actitudes simples (y políticamente correctas) como ir caminando desde su casa al Municipio, todos los días. La ciudadanía lo apoyó y le dio su voto y su confianza a quien fue un líder que conoció cada rincón de la ciudad. De hecho, el apellido se sucedió en el cargo, en la figura de su hijo. 

El motín de Sierra Chica: un golpe a la Unidad Penal de máxima seguridad

La Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica es uno de los establecimientos penitenciarios más antiguos y de mayor seguridad en el país. No obstante, su hegemonía fue puesta al descubierto el domingo 30 de Marzo de 1996, cuando comenzaba la Semana Santa. En esa fecha, un grupo de internos intentó fugarse. Como consecuencia, los guardias de ese momento los enfrentaron a tiros, matando a uno de ellos. De esta manera, pasaron a ser conocidos como los doce apóstoles. Acto seguido, tomaron rehenes (guardias y pastores evangélicos) y se amotinaron. El caos se había desatado en el lugar menos pensado.

Horas más tarde, una jueza y su secretario entraron al establecimiento para intentar calmar las aguas, pero fueron tomados como rehenes. Los medios de comunicación inundaron la ciudad en busca de información, ante la necesidad de seguir el minuto a minuto de una historia tan macabra como increíble. Sin embargo, el intento de fuga pasó a ser una guerra interna entre dos facciones antagónicas. El resultado arrojó ocho muertos. Lo descabellado de la cuestión es que se indicó que habían sido descuartizados y que habían cocinado sus restos en la panadería de la prisión. Recién a los ocho días, "los doce apóstoles" se entregaron a las autoridades y fueron trasladados a otra unidad penitenciaria. Años más tarde, con testimonios de otros internos y guardias, se realizó el juicio de unos de los hechos más recordados en la historia de la ciudad.

El Indio en Olavarría: de la suspensión en 1997 a la vorágine de 2017

A fines de 2016, el Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado anunciaron que en Marzo de 2017 se iban a presentar en Olavarría. ¿Podría ser este el último recital del icono del rock nacional? ¿Podría ser la última misa después de haber anunciado frente miles de fieles que sufría de Parkinson? Eran todas preguntas retóricas, lógico, porque nadie quería pensar en su final. 

En retrospectiva aparece aquella suspensión en 1997, cuando Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota llegaron a la ciudad en la cresta de la ola. A horas del show, el intendente de aquel momento -Helios Eseverri- decidió dar de baja el recital. Esto derivó en  la única conferencia de prensa de la banda que se recuerde, en la que el Indio pidió disculpas a sus seguidores y denunció que la suspensión era una maniobra política de “índole puramente burocrática”. Recién en 2015 se conoció el informe policial en el que se encontraban los argumentos de la decisión de Eseverri. Una de las razones, y quizás la más controversial, era “la actitud combativa de la banda frente al sistema”. Y si. Un grupo de rock que cantaba lo que las multitudes querían gritar, era una amenaza al sistema conservador -pero progresista- que llevaba adelante el intendente.

Volvamos al 2017. La semana previa al show la ciudad estuvo revolucionada. Los que vivieron toda su vida acá, cuentan que nunca la habían visto así. Ya desde el lunes, miles de personas comenzaron a llegar. Se veían en los semáforos haciendo changas, o buscando algún descampado para instalarse con una carpita precaria. Cada tanto, resonaban los temas icónicos de Patricio Rey. Todo indicaba que iba a ser una fiesta. El sábado 11 de Marzo fue el día del recital. La caravana para ir era impresionante. No tuve la suerte de asistir, pero logré visualizar desde mi ventana. Era un tsunami de gente, presagio de lo que iba a suceder, quizás. 

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El Indio Solari y Los funamentalistas del Aire Acondicionado en Olavarría, 2017

Cerca de las 22 horas, se escuchó: “Damas y caballeros, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”. Inmediatamente comenzó a sonar “Barba Azul”. El show había comenzado. Mientras tanto, seguía ingresando más gente de la permitida al predio. Error municipal o provincial, llámese como quiera. Pero lo cierto es que el exceso de personas provocó una avalancha que ocasionó la muerte de dos personas, y dejó decenas de heridas. A esto se le sumó la infinidad de personas varadas que quedaron en la ciudad. Así, lo que tendría que haber sido una misa, fue para muchos medios de comunicación, una tragedia. Esa fue la última vez que Carlos Alberto Solari dio un recital en vivo.