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Jóvenes por la memoria

La idea surgió entre profesoras de la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel (ENAPE). Se sumaron a la organización "30 mil pañuelos por la memoria” e hicieron pañuelos en mosaicos para poder donar a instituciones.

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Esta idea surgió entre profesoras de la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel (ENAPE). Ellas venían observando a una organización de la ciudad de La Plata, llamada “30 mil pañuelos por la memoria”, que se dedica a hacer pañuelos sin fines de lucro para poder donar a instituciones. En base a esta idea, fue que pensaron un proyecto vinculado con los exámenes integradores requeridos por las instituciones escolares.

“Este año desde la gestión se planteó que se llevaran adelante integradoras intercurriculares y lo que hicimos fue pensarlas en el marco de historia, danza y artes visuales para tercer año”, contó la profesora de artes visuales de ENAPE. Esto se diagramó así ya que los terceros tienen danza y artes visuales como lenguajes propios del departamento de arte intercalados por cuatrimestre, lo que propició el trabajo conjunto.


El dia 26 de noviembre se realizó la entrega a las personas que se anotaron en un listado y que además donaron los materiales. El llamado a la comunidad se hizo en base a una convocatoria en la red social Facebook en la que las personas podían sumarse y donar los materiales. “Nos trajeron azulejos, gemas de vidrio, pastina, y muchos más elementos necesarios para los mosaicos”, comentó la profesora de arte. Ese mismo día se realizó también la presentación de una dinámica de expresión corporal vinculada con los derechos humanos, que fue planteada desde la materia danza en el marco de este proyecto.

Fue una experiencia que no solo resultó gratificante para los alumnos sino también permitió generar un trabajo que tiene que ver con el ideario de la institución. Esta lleva el nombre de Alberto Perez Esquivel, un militante de los derechos humanos.

Siempre en mente

Esto no solo constó del diseño de los pañuelos en mosaicos, sino que corresponde a un largo trabajo previo que los chicos realizaron en las diferentes materias. Específicamente en artes visuales se estuvo trabajando sobre temáticas como el taco xilográfico, las pinturas con plastilinas, el símil mosaiquismo, entre otras actividades que les permitieron tener un acercamiento al tamaño y a la materialidad que luego fue aplicado el trabajo integrador. Esto fue necesario ya que, como plantea la profesora, se trabajó sobre fibra de vidrio y pastina, algo diferente a lo que es comúnmente el mosaiquismo en pared.

 

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El entusiasmo se puso en evidencia

También los chicos estuvieron trabajando en torno a las temáticas de derechos humanos, abuelas y madres de Plaza de Mayo en la materia de historia. “Nosotros buscamos información por grupos de cada una de las abuelas; las más conocidas. Hicimos láminas e investigamos sobre la vida de ellas”, explicó Daira, estudiante de tercero de ENAPE, y su compañera Pilar agregó: “A nosotros nos tocó Chicha Mariani. Lo que me acuerdo es que habían ido a la casa del hijo, que vivía con la esposa y la bebe, y se llevaron a todos”.


Los alumnos manifiestan que para ellos, trabajar sobre estas temáticas, es muy movilizador. Las profesoras comentan que rápidamente se interesaron por la propuesta. Incluso en trabajos anteriores, contó la profesora de arte, alguno ha encarado individualmente tópicos de índole social: “Hubo estudiantes que hicieron la Wiphala, el símbolo de Ni Una Menos, o el símbolo del LGTBI”. Los nombres que eligen para sus salones también pone de manifiesto el interés de los chicos por estos temas. Por ejemplo Malala, el nombre del salón de uno de los terceros, hace referencia a la militante por los derechos de las mujeres a poder estudiar. Sin dudas existe una idiosincrasia propia de la institución que hace que estas temáticas sean frecuentes.

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Memoria, verdad y justicia son las tres palabras troncales de esta lucha. Se busca la verdad y que mediante la justicia los culpables paguen. Y, sobre todo, nunca hay olvidar lo ocurrido ni olvidarnos de educar a las nuevas generaciones sobre los trágicos hechos ocurridos en la última dictadura cívico-militar. “Es sumamente importante para que no se repita”, dice Daira, y tiene toda la razón. Desde ENAPE están haciendo su parte, y quien lo desee, puede ir y verse reflejado en el pañuelo/espejo realizado por Pilar ya que sirve, como ella misma dijo, para no olvidar que todos somos parte de esta lucha.

Estudiantes de ENAPE, escuela secundaria perteneciente a UNICEN, realizaron un trabajo integrador que trató sobre la creación de pañuelos blancos con la técnica de mosaiquismo que fueron regalados a distintas instituciones y personas.

Esta idea surgió gracias a diferentes profesoras que se encuentran trabajando en la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel (ENAPE). Ellas venían observando a una organización de la ciudad de La Plata, llamada “30 mil pañuelos por la memoria”, que se dedica a hacer pañuelos sin fines de lucro para poder donar a instituciones. En base a esta idea, fue que pensaron un proyecto vinculado con los exámenes integradores requeridos por las instituciones escolares. “Este año desde la gestión se planteó que se llevaran adelante integradoras intercurriculares y lo que hicimos fue pensarlas en el marco de historia, danza y artes visuales para tercer año”, contó la profesora de artes visuales de ENAPE. Esto se diagramó así ya que los terceros tienen danza y artes visuales como lenguajes propios del departamento de arte intercalados por cuatrimestre, lo que propició el trabajo conjunto.
El dia 26 de noviembre se realizó la entrega a las personas que se anotaron en un listado y que además donaron los materiales. El llamado a la comunidad se hizo en base a una convocatoria en la red social Facebook en la que las personas podían sumarse y donar los materiales. “Nos trajeron azulejos, gemas de vidrio, pastina, y muchos más elementos necesarios para los mosaicos”, comentó la profesora de arte. Ese mismo día se realizó también la presentación de una dinámica de expresión corporal vinculada con los derechos humanos, que fue planteada desde la materia danza en el marco de este proyecto.
Fue una experiencia que no solo resultó gratificante para los alumnos sino también permitió generar un trabajo que tiene que ver con el ideario de la institución. Esta lleva el nombre de Alberto Perez Esquivel, un militante de los derechos humanos.

Siempre en mente

Esto no solo constó del diseño de los pañuelos en mosaicos, sino que corresponde a un largo trabajo previo que los chicos realizaron en las diferentes materias. Específicamente en artes visuales se estuvo trabajando sobre temáticas como el taco xilográfico, las pinturas con plastilinas, el símil mosaiquismo, entre otras actividades que les permitieron tener un acercamiento al tamaño y a la materialidad que luego fue aplicado el trabajo integrador. Esto fue necesario ya que, como plantea la profesora, se trabajó sobre fibra de vidrio y pastina, algo diferente a lo que es comúnmente el mosaiquismo en pared.
También los chicos estuvieron trabajando en torno a las temáticas de derechos humanos, abuelas y madres de Plaza de Mayo en la materia de historia. “Nosotros buscamos información por grupos de cada una de las abuelas; las más conocidas. Hicimos láminas e investigamos sobre la vida de ellas”, explicó Daira, estudiante de tercero de ENAPE, y su compañera Pilar agregó: “A nosotros nos tocó Chicha Mariani. Lo que me acuerdo es que habían ido a la casa del hijo, que vivía con la esposa y la bebe, y se llevaron a todos”.
Los alumnos manifiestan que para ellos, trabajar sobre estas temáticas, es muy movilizador. Las profesoras comentan que rápidamente se interesaron por la propuesta. Incluso en trabajos anteriores, contó la profesora de arte, alguno ha encarado individualmente tópicos de índole social: “Hubo estudiantes que hicieron la Wiphala, el símbolo de Ni Una Menos, o el símbolo del LGTBI”. Los nombres que eligen para sus salones también pone de manifiesto el interés de los chicos por estos temas. Por ejemplo Malala, el nombre del salón de uno de los terceros, hace referencia a la militante por los derechos de las mujeres a poder estudiar. Sin dudas existe una idiosincrasia propia de la institución que hace que estas temáticas sean frecuentes.
Memoria, verdad y justicia son las tres palabras troncales de esta lucha. Se busca la verdad y que mediante la justicia los culpables paguen. Y, sobre todo, nunca hay que olvidarlo, no solo no olvidar lo ocurrido, sino que tampoco olvidarnos de educar a las nuevas generaciones sobre los trágicos hechos ocurridos en la última dictadura cívico-militar. “Es sumamente importante para que no se repita”, dice Daira, y tiene toda la razón. Desde ENAPE están haciendo su parte, y quien lo desee, puede ir y verse reflejado en el pañuelo/espejo realizado por Pilar ya que sirve, como ella misma dijo, para no olvidar que todos somos parte de esta lucha.