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José Mayi: "pensabamos que volvíamos enseguida" 

Con un destino desconocido, este ex combatiente y sobreviviente olavarriense recorrió el suelo isleño, bajo un clima cambiante y con la constante amenaza del ataque enemigo para defender su patria.

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Luciana Pedernera - Agencia Comunica

2/04/20

El 2 de abril de 1982 inició el conflicto en la Islas Malvinas y al día siguiente José Mayi, junto a otros compañeros olavarrienses, estaba siendo movilizado para viajar y ser parte del conflicto bélico que cambiaría su historia de vida con solo 18 años.
El 4 de abril su destino era Malvinas, “la incertidumbre era total, ¿Qué hacíamos en ese lugar? Mirábamos por la ventana del avión y todo era desierto”. En Olavarría había quedado su familia, sin saber dónde se encontraba él, hasta el momento en que estaba partiendo al sur “no quería asustarlos, incluso durante la guerra las veces que escribí fueron tratando de llevar calma”. Porque el también creía que así seria, “pensábamos que volvíamos enseguida”.
El mensaje que tenía el grupo era llegar a Malvinas, tomar posición, para luego retirarse de las islas y ser reemplazados por la clase más experimentada. Pero nada resultó como lo esperaban.. Los ingleses ya estaban en las islas, las habían rodeado. Por eso fue que el superior de José, decidió resolver la situación con los soldados que tenía “el problema era si nosotros íbamos a poder cumplir el rol que la policía militar necesitaba en ese momento, recién empezábamos”. Todo tan repentino y a la fuerza, casi sin experiencia Mayi dice que “fuimos haciéndonos, saliendo a la calle. Tomando conciencia de lo que era la guerra.”
El primer lugar que pisaron los pies de José, fue el aeropuerto/ puerto argentino Stanley. Seguido de ello buscaron un lugar donde alojarse, encontraron un gimnasio, después les tocó recorrer la zona, “anduvimos en un cuartel a 5-6 kilómetros de ahí en un cuartel, donde nos destacaron para hacer vigilancia nocturna”. Para este joven soldado, estos comienzos en malvinas fueron de los momentos más difíciles, “eran las primeras guardias en una zona de conflicto, en el medio del campo, en la oscuridad. Con mucha humedad y lluvia, fue lo más difícil del principio”.

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25 de mayo de 1982 (formados)

Las Islas Malvinas, ese pedazo de territorio que en el fin del mundo Argentina quiere vestir de sus colores, ese espacio donde el clima cambiante reina sus días. Lluvia, viento, neblina, frío intenso sobre ese suelo que se encuentra en el medio del mar, allí estuvieron en 1982 los soldados argentinos, atravesados por situaciones inimaginables que desde su lugar fueron vividas de distintas formas.
Los primeros días los soldados argentinos pudieron descansar en bolsas de dormir, ubicados en algun galpon o casilla, pero con el tiempo debido a los ataques tuvieron improvisar y hacer pozos de zorro “y ahí hacer como nuestra casa, los pozos se llenaban de agua al subir la marea teníamos que hacer peralte a los costados para pasar por ahí y no pisar agua. Por suerte fue más o menos un mes. Mientras podíamos dormíamos en otros lugares”.
Durante la guerra josé no habló de manera directa con su familia y el ejército fue el encargado de mandar un mensaje a su casa “avisando que estaba bien en Malvinas”. Tiempo después, a través de un radio operador, encontró a un sargento del ejército que vivía a la vuelta de su casa en Olavarría. “Y con este vecino nos encariñamos, en un momento me dice mira yo me voy a comunicar con mi esposa por radio, queres que llame a tu casa y avisa que estas bien y dije” Su respuesta fue obvia, era otro mensaje de tranquilidad para su familia.
¿Sentiste en algún momento la muerte de cerca? “Si, el ultimo dia de la guerra el ataque inglés era inminente, estaban a 600 metros y venían tirando. Salimos afuera de donde estábamos, cargamos el arma, empezamos a esperar el momento en que aparecieran y fue el momento en que se hizo la tregua”. A José se le mezcló la alegría de que el horror frenara y la tristeza de haberse rendido. Y el reclamo por no haber atacado Monte Longdom porque el Gral. nuestro era un militar de escritorio”.

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Un día en las calles de Puerto Argentino


El Crucero General. Belgrano y el Sheffield

“En principio fue un shock terrible”. Así resume José el hundimiento del Crucero General Belgrano. Su mente vuelve a aquel momento y recuerda "estos ingleses vienen por todo". El hoy padre y abuelo de ...nietos sostiene sus recuerdos: “ te dabas cuenta de lo que estaba ocurriendo, que no venían a ver si nos íbamos, nos venían a sacar”.
Con los días, el ejército aéreo argentino atacó el Sheffield, el buque insignia para el ejército contrincante. Cuando ocurrió el hundimiento los soldados argentinos se enteraron por radio y José lo califica como “un golpe bajo, fue una euforia generalizada, la isla cuando se enteró gritaba ¡viva la patria!”. La aviación argentina había logrado algo impecable desde el punto de vista histórico, bélico, tecnológico y estratégico. Sin tener experiencia previa en el lanzamiento de misil y sin tener los software que Francia le había negado a Argentina. El ejército argentino logró armar uno en la estación aeroespacial de Bariloche.


Volver de Malvinas

Tras la rendición, José estuvo casi una semana prisionero. “No nos maltrataron. La cruz roja intervino, tomó un listado de todos nosotros, se fijo si si estábamos bien, pidió que nos dieran de comer y nos dieron una sola comida por día”. El regreso de los soldados argentinos fue largo y lleno de ausencias.
¿Los esperaba alguien al llegar? “No. La familia no sabía nada”. Los únicos soldados recibidos eran los de Puerto Madryn: “a nosotros no nos dejaron acercar a las personas que estaban esperando, nos metieron en unos camiones”. Cuando llegaron a Buenos Aires era de madrugada y “y hasta las calderas apagadas, nadie nos estaba esperando y teníamos que bañarnos. Veníamos de la guerra, hacía meses que no nos bañábamos”. Les hicieron sentir la vergüenza, cuando la atrocidad la cometían sus superiores.
“Cuando la vi a mi mamá lo primero que le pedí fue que me haga una milanesa con papas y huevos fritos”. Necesitaba el afecto del hogar. Es que “el rancho”, como le llamaban a las cocinas en Malvinas, se había terminado hacía tiempo por los ataques de los ingleses.


Volver a malvinas

Jose Mayi pudo volver a esa tierra que lo marcó para siempre a su temprana edad. Las Islas Malvinas le dieron otro momento que él califica como algo armado desde el cielo para que ocurriera en el momento ideal. Hay una anécdota que guarda claramente en su memoria: “durante una fiesta que se hizo en la casa donde nos alojabamos yo estaba contando mi historia y a su vez un inglés estaba contando la suya. Se cruzan nuestras historias y me invita a su casa al día siguiente para que reconozca a un soldado de una foto que tiene él. Al otro día voy a su casa, veo la foto... y el soldado era yo”

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Ultima guardia en el hospital (Mayi junto a una niña inlgesa y su padre)

Hoy después de todo lo vivido, son las secuelas parte de la rutina diaria, son los recuerdos los que trastocan cualquier plan. Jose lo define en una frase: “con nosotros siempre llegaron tarde”. En primera instancia la ausencia de tratamientos médicos y luego las leyes. Malvinas no es la única batalla que perdieron “estamos en juicio constante para pelear derechos, los ganamos y no nos lo dan. Uno entiende la situación difícil del país pero no valida que se falte a la ley”.
La secuela más grande, que para José será imposible borrar, es la posguerra “por las muertes de mis compañeros y en la situación que tuvieron que morir, en abandono, droga, alcohol, falta de atención psicológica”. Cosas de las que él asegura que pudo salir por la contención familiar y espiritual.

Argentina y la guerra

¿Argentina estaba preparada para esto? Con la serenidad que lo caracteriza José Mayi consideró que “el problema de las fuerzas armadas argentinas fue la soberbia e ignorancia de los líderes. El ejército estaba preparado para la guerra, tenía la preparación física y mental para estar en combate. No nosotros que eramos soldados recién incorporados”. Con mucha seguridad argumenta “no había organización, Galtieri era muy soberbio, y dentro de su soberbia había incompetencia”.

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Jose Mayi en Agencia Comunica

¿Malvinas deberían ser Argentinas? “Deberían ser y no son, por un montón de cuestiones. No se peleó lo suficiente para volver a tenerlas. Hay mucho olvido. Mucha política de hablar y no concretar. La solución para este país es muy difícil. Yo siento que merecemos tener las islas Malvinas. Lo que no sé es cómo vamos a hacer para seguir mereciéndolas”.