Notas

La maternidad, lejos del instinto y cerca de los aprendizajes cotidianos

“Mamá siempre está”. “Mamá puede con todo”. La importancia de cuestionar, desde una perspectiva de género, el rol de la mujer en la maternidad.

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María José García - Agencia Comunica

14/10/2022

El mito del instinto materno y de la madre perfecta que se sacrifica por sus hijos y que avanza con amor. El ideal de buena madre, en el que se celebra el sacrificio, la renuncia y la abnegación por parte de la mujer. Estas etiquetas han encabezado las felicitaciones por el Día de la Madre de manera histórica. Pero, contrario a lo real, solo son el reflejo de una sociedad patriarcal.

Los mandatos sociales que existen en torno a maternar generan oleadas de angustia y preocupación entre las mujeres madres por no poder cumplir con los ideales. Y se las estigmatiza por no hacerlo. En este sentido, la psicóloga Gabriela Castro, especializada en derechos de las niñeces y acompañamiento de mujeres en situaciones de violencia, detalla que “el mito del instinto materno como una verdad sigue apareciendo muchísimo. Desde lo social se nos pide un saber previo por el solo hecho de ser mujer”.

“A este saber, durante muchos años, lo hemos tomado y lo hemos querido cumplir. Pero lo cierto es que la maternidad, como todos los otros vínculos, se construye. No existe nada, desde lo biológico, que nos prepare de forma diferente a un varón para poder acompañar en una crianza”, añade.

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Desde el PPEM (Programa Permanente de Estudios de la Mujer), la antropóloga e investigadora Carolina Planes explica que “se debe entender que lo que socialmente se ha conocido como maternar es una construcción histórica dentro de una sociedad patriarcal con inequidad de género. En esta, se espera que a la tarea de maternar la desarrollen las mujeres cis con amor, vocación e instinto. Se nos hace creer que eso es natural. El estereotipo sería asociar la capacidad de parir con la naturalidad de cuidar y amar, porque ¿qué mejor que las mujeres para maternar si, al final, en esta naturalidad es para lo que fuimos creadas?”, se pregunta.

El feminismo pone foco en que eso de natural no tiene nada y brinda “una mirada sobre la maternidad más humana, compleja, histórica y ambigua, que viene a mostrar que no todo es tan color de rosa, amoroso y tan lleno de realización para las mujeres”, cuenta Planes.

A su vez, algo que se destaca es la tendencia a reflejar la maternidad, y todas las cuestiones que entran dentro de ella, como lo son la crianza, la lactancia, el embarazo, el parto, la enseñanza, desde una mirada individual. Por ello, la propuesta es que se debería colectivizar.

“En la sociedad está la idea de que la mujer cis heterosexual debe maternar desde la individualidad. Esto aparece especialmente en la consulta a través de la culpa. Hoy en día, desde la perspectiva de género, se propone colectivizar esta cuestión, darle lugar a otras personas que también son responsables de las niñeces”, comparte la psicóloga Castro.

La brecha se hace mayor

En cuanto a la brecha de género, esta “crece aún más durante la maternidad justamente porque estamos en un sistema donde quienes maternamos, la mayoría de las veces, tenemos la necesidad de tener un trabajo remunerado fuera del ámbito doméstico y a ese se le suman las tareas de crianza” explica la integrante del PPEM, Carolina Planes

Y, en este sentido, “no contar con una política integral de cuidados por parte del Estado hace que estas tareas de cuidado, entre las que está maternar, recaigan sobre quienes las han realizado tradicionalmente, sobre quien se espera por parte de la sociedad que las realicen, las mujeres”, agrega.

Esto provoca una “suma de tareas de cuidado a las otras tareas de maternidad, las imposibilidades de acceder a ciertos trabajos, la diferencia entre la licencia por maternidad y por paternidad. Esta última es un ejemplo claro de los estereotipos de género en el que las mujeres que parimos tenemos tres meses de licencia y  los hombres que no parieron tienen dos días. ¿Qué se hace en dos días además de los trámites administrativos de la persona recién nacida? No mucho. Entonces, ¿que se está esperando históricamente de los hombres en su rol paterno? Nada”.

Nadie está exento

Lo más difícil de los estereotipos es que no están solo en lxs otrxs sino que también están en nosotrxs. No estamos exentxs de ellos porque nos criamos en una sociedad donde se aprenden e  incorporan en la cotidianeidad. 

En este sentido, Griselda Astudillo, integrante del PPEM y madre, resalta lo interesante de “reflexionar sobre nosotros mismos y entender que los estereotipos nos atraviesan a todes. Porque dentro de los feminismos también se construyen mandados., como por ejemplo, 'la maternidad será deseada o no será'. Los espacios que pretenden reflexionar sobre los estereotipos, sin entender que nos atraviesan a todas las personas, construyen también otros mandatos desde lugares que supuestamente están para reflexionarlos y complejizarlos”.

Entonces, el feminismo en esta clave, la reflexión, las posibilidades materiales de hacer otra cosa, los grupos de pares, son las alternativas que nos van permitiendo identificar estos estereotipos, cuestionarlos y pensar otras opciones.

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“7 de cada 10 mujeres se arrepienten de ser madres”

En una encuesta realizada por la cuenta de Instagram Mujeres Que No Fueron Tapa (MQNFT), en la que se propone cuestionar el mandato de la "maternidad rosa", se arrojó el dato de que las mujeres que decidieron ser madres se arrepienten con más frecuencia de su decisión que las que eligieron no serlo. Pero hay un porqué.

“Cuando hablamos de madres que se arrepienten de ser madres, en realidad, hablamos de los modos de maternar por los que hemos tenido que pasar las mujeres”, explica la psicóloga Castro y añade: “cuando un niño nace es porque ha sido deseado y, en ese deseo, existen muchas cosas que uno no ha podido anticipar porque no dependen solamente de lo que nosotras hagamos. Es todo un aprendizaje, una complejidad y una interacción”.

En la encuesta, las mujeres dicen que aman a sus hijos pero que, en algún punto, se han arrepentido de ser madres. Esto es importante porque “esa presentación de los datos así busca impactar sobre estos estereotipos y ayuda a analizar esto de que, realmente, ¿cuántos embarazos, aunque fueran planificados, hubieran existido si no persistiera arraigada la idea de que las mujeres en algún momento de nuestra vida debemos ser madres?”, se pregunta la antropóloga Planes.

“Sobre la propuesta de repensar la maternidad a partir de este arrepentimiento, creo que tiene que ver con la carga de tareas y con la carga mental que muchas veces está invisibilizada”, dice Celeste Bormida, integrante del PPEM, y explicita: “la construcción del instinto maternal y de los roles de género llevan a que, cuando finalmente las personas que maternan se encuentran con la maternidad real y con la carga que implica, el arrepentimiento venga por esto del cansancio que genera la carga real y mental. También por darnos cuenta de que tenemos que dejar ciertos proyectos porque estamos recargadas con las tareas de cuidado llevadas a cabo en soledad”.

Entonces, en el Día de la Madre…

Lo que se necesita para esta fecha es “romper con el estereotipo de esta mamá venerada, que todo lo puede, que siempre tiene que estar, que es la que siempre va acompañar. También ver a la maternidad ya no solo desde la individualidad sino desde la colectividad. Y esto implica que haya otras personas también responsables, activas y participantes en la crianza”, afirma la psicóloga Castro, especializada en perspectiva de género.

También hay que tratar de que “todas estas reflexiones no se nos vuelvan un nuevo mandato. Porque también está la circulación de esto de que la maternidad 'será deseada o no será' y, la verdad, es que es difícil que todo lo que hacemos y somos sea completamente deseado todo el tiempo”, reflexiona Carolina Planes.

Entonces, desde el feminismo, explica que “podemos contextualizar la maternidad como un rol histórico asignado a las mujeres pero también podemos, a partir de este análisis, pensar formas alternativas de cuidados, de maternidades diversas, de garantías de derechos. Podemos pensar en una maternidad en la que quepan muchas maternidades y formas de maternar sin generar un nuevo mandato”.