Cumelén y Espacio Adolescente

Murales que buscan transformar

El trabajo de dos grupos de niños y adolescentes en procesos de terapia muestra como se vinculan con el arte mientras realizan diferentes murales. La idea de transformar el paisaje urbano de Olavarría mediante las emociones de los grupos.

 

Por Lisi Batres

Alejandro Cides es profesor de Artes Visuales y desde hace cinco años trabaja con distintos grupos de adolescentes. Su experiencia y ganas de vincularse desde el arte tomando como referencia distintos planos lo llevó a brindar talleres de arte en Cumelén y Espacio Adolescente. El primero es un programa dedicado a la prevención y asistencia de la drogodependencia y patologías asociadas para jóvenes, entre 14 y 18 años, en donde se realizan diferentes actividades y talleres de manera diaria; el segundo es un Centro de Día Municipal y recibe a niños y adolescentes, entre 12 y 18 años, en situaciones de vulnerabilidad. La práctica artística y el trabajo emprendido buscan enriquecer el proceso de terapia que afrontan los chicos con la finalidad de producir mensajes visuales que reflejen las vivencias y emociones de los grupos.

“Lo que trato de conseguir es poder acercarlos a la pintura para que puedan crear y hacer lo que sientan. Son espacios instalados de creación, pensamiento y diversidad. Y estoy muy feliz por eso”, cuenta Alejandro. El taller no sólo propuso el trabajo sobre papel y cartón, Cides planteó, además, la posibilidad de trabajar en la realización de murales. Todo un desafío que obtuvo una respuesta afirmativa por parte de los niños y adolescentes. “Alejandro viene con una idea y nosotros dibujamos. De todos los dibujos que hacemos y de las ideas que le damos en la hoja, se eligen cuatro o cinco. A partir de eso armamos la imagen del mural”, cuenta Ariel, integrante de uno de los talleres.

Ambos grupos intervinieron distintos lugares con sus murales como el Barrio Jardín o el microcentro de Olavarría. Las temáticas son variadas. En el caso de Cumelén, trabajaron con textos de Jorge Luis Borges y letras de Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati. Luego de trabajar con música y poesía, el trabajo grupal se enfocó en la abstracción. En relación con los murales de Spinetta, Cides señala que pasaron por diferentes etapas: a una minuciosa escucha de las canciones se pasó a una etapa de lecturas de sus letras. “Muchos chicos no lo conocían y se sorprendieron. Entre todos elegimos las canciones que finalmente queríamos trabajar. Íbamos a hacer uno pero terminamos haciendo tres murales porque les gustó mucho la idea de la representación”, destaca.

mural1"Lo que entra por la vista me parece una manera interesante y misteriosa de comunicarnos", señala el profesor Cides en relación a los murales/ Foto: Gentileza Cumelén

 

Desde un principio, Alejandro planeó una metodología de trabajo en equipo. “Les plantee hacer un mural porque es un único trabajo realizado entre todos. Si se pelean entre ellos porque se salpicaban con un poco de pintura o cualquier otra cosa, debían entablar un diálogo que tenga que ver con el arte para resolver esa cuestión”, explica. Otra razón por la cual eligió esta propuesta fue para visibilizar el trabajo de los chicos y evitar que sus dibujos queden archivados. “Trato de que sea un espacio libre donde todos cooperen. Las ideas que trato de abordar en los murales salen del lápiz y de la mano de ellos”, describe.

Cada integrante de los talleres presenta un vínculo en particular con la obra y el trabajo en cuestión, llegando a interactuar y pintar según la comodidad y confianza. “Algunos trabajamos solos porque nos gusta quedarnos callados y concentrarnos en el dibujo. Otros charlan un montón mientras dibujan al mismo tiempo”, explica Sergio, quien asiste a Cumelén. “Ellos tienen muchas actividades, están muy ocupados. No siempre estamos predispuestos para estar tres horas dibujando, nos pasa a todos. Todo se hace con su debido tiempo y de una manera que ha funcionado bien”, destaca Cides quien se adapta a los tiempos de los jóvenes para trabajar.

Los logros del trabajo en la comunidad

El docente busca generar algunas pautas para luego acercarles información como base para comenzar el proceso de producción. “Salimos a dibujar afuera y les llevo información de distintos artistas. Vemos obras y muestras mediante un proyector, les hablo de curaduría, de historia del arte… Con el tiempo van adquiriendo cierto conocimiento como para trabajar incluso algo tan acotado como puede llegar a ser la abstracción”, puntualiza Cides. “A veces llevamos el boceto a la pared y eso nos dispara a otro lado. Se transforma en un puntapié a otra cosa. Algunas ideas se definen al momento de la realización”, explica.

Cuando comienza el trabajo sobre la pared, los adolescentes se organizan en grupos para pintar. Durante esta etapa, el profesor relata que los vecinos siempre los han recibido bien. Y eso fue algo que sorprendió, incluso, a los propios chicos. “Muchas veces vienen de situaciones y contextos complejos y no están acostumbrados a que les aprueben de buena manera una acción. Pareciera que los señalan todo el tiempo o solamente hacen cosas malas. Ellos mismos se sorprenden. Por eso terminan un mural y quieren hacer otro. Les llama la atención que la gente los ponga en ese lugar de héroes callejeros”, cuenta el docente.

Los niños y adolescentes de ambas instituciones destacan que el taller los ayuda en diferentes planos emocionales: relajarse, concentrarse y buscar un objetivo en común junto a otros. “Está bueno porque te descargas. Aunque dibuje sólo líneas, sé que eso me ayuda”, indica Sergio. “Una vez que arrancamos a dibujar y pintar te dan ganas de seguir. Continuar para concretar un trabajo con esfuerzo es único”, relata Maximiliano de Cumelén. “Mientras pinto, pienso… Capaz que estas dibujando o preparando los materiales y estas pensando en tus cosas, estas relajado. Es como que tenés tu momento, es un momento aparte. Y a mí me gusta eso”, concluye Ariel, quien es parte de Espacio Adolescente. Quienes trabajan junto a ellos diariamente destacan las respuestas que presentan con el taller. “Los ayuda en muchos sentidos. Estar enfocados en una obra desde su concepción a su realización hace que el tiempo se les pase rápido en cada etapa. Terapéuticamente no es sólo hacer un taller de dibujo sino que tiene algo suplementario que es eso” destaca Gastón, integrante del equipo de trabajo de Espacio Adolescente.

Algunos de los adolescentes de Cumelén son de otras ciudades de la provincia de Buenos Aires, donde volverán una vez culminado el proceso de terapia. Para ellos también es muy importante que algo suyo quede en Olavarría. “El día que me vaya quedaran esos murales donde participé y donde pinté al menos una parte. Me gusta que acá quede algo mío, algo que hice yo, por más mínimo que sea”, cuenta Maximiliano.

mural3La obra de Luis Alberto Spinetta fue el disparador para la realización de tres murales en diferentes puntos de Olavarría/ Foto: Gentileza Cumelén

 

El arte como expresión

El taller de arte no es un mero pasatiempo, funciona como una herramienta para la liberación, concentración, en donde cada uno pueda expresarse desde su lugar. Pero también sirve para entablar lazos de vinculación con el otro, ya sea el docente, el resto de los integrantes de los grupos o los vecinos de la comunidad. Por ello, el profesor no condiciona los trabajos en función de las técnicas estrictamente muralísticas. “Uno habla de murales porque se trabaja sobre una pared y en distintos espacios (urbano, privado, público) pero prefiero verlos como si fueran cuadros que están colgados en la ciudad”, señala Cides quien además hace hincapié en la importancia de trabajar la expresión visual más allá de las técnicas. “Me interesa la imagen en la que uno pueda detenerse a mirarla y te introduzca a otro mundo, distinto al de la realidad. Lo que entra por la vista me parece una manera interesante y misteriosa de comunicarnos. El mural te lleva a otra parte. Me gusta que genere interrogantes y no que te resuelva cosas. Que te lleve a preguntarte ‘¿Esto qué es?’ ‘¿Qué hace acá?’ Romper con el paisaje es lo que pretendo que se genere con los murales”, explica. Tanto los docentes como los chicos de ambos talleres sostienen que sin creatividad no se puede vivir ni sobrevivir. Sus experiencias dejan entrever como mediante el trabajo sostenido en el tiempo se ejercita la creatividad necesaria y la imaginación para poder expresarse. Elementos fundamentales para transitar cualquier etapa de la vida y cuyas enseñanzas acompaña a cada uno de ellos./ AC-FACSO

 

*El nombre de los niños y adolescentes entrevistados han sido modificados a modo de resguardo.